7.2.15

Vigny

Alfred de Vigny, fotografiado por Nadar

En mayo de 1978 la revista literaria Europe dedicó un monográfico a Alfred de Vigny (1797-1863). En él Jacques Gaucheron se preguntaba por el lugar que ocupa Vigny dentro de la poesía francesa del siglo XIX, relegado a una zona de penumbra, oscurecido por luminarias contemporáneas como Hugo, Lamartine, Musset, Nerval, Ducasse o Baudelaire (al que por cierto ayudó en sus inicios). Creo que su situación ha cambiado muy poco desde entonces. Cierto que el género poético en el que sobresale Vigny -la poesía narrativa- no es el que más ha prevalecido en nuestro tiempo. Tampoco ayuda que sus poemas no sean precisamente fáciles. En consecuencia muchos críticos tienden a ignorarlo y en cuanto a los lectores me temo que ha perdido definitivamente la partida. ¿Quién lee hoy en día a Vigny?
Sin embargo, si uno se toma la molestia de repasar su obra se encuentra con un corpus de un rigor y una riqueza nada corrientes. Por ejemplo, Servidumbre y grandeza de las armas, si se vence el prejuicio de un título poco atractivo para los tiempos que corren, es un gran libro de relatos de gratísima lectura y su prosa una de las mejores del romanticismo ("Si es verdad, como dice el poeta católico, que no hay dolor tan grande como el acordarse de tiempos felices en la miseria, también lo es el que el alma encuentra una satisfacción al recordar, en tiempos de calma y de libertad, los tiempos de sufrimiento y esclavitud). Como autor dramático, su Chatterton sigue siendo uno de los piezas emblemáticas del período romántico, Stello una narración filosófica avanzada a su tiempo y "Eloa" o "Mort du loup" geniales poemas. A pesar de todo, Vigny sigue invisible a los ojos del lector actual. Pero, como se dice en su mejor poema, "La maison du berger", l'invisible est réel.

5 comentarios:

  1. Te voy a hacer caso. La frase con la que cierras tu entrada me ha convencido de que merece el rescate y la lectura.

    ResponderEliminar
  2. Su 'Servidumbre y grandeza de las armas' es una elegía de la vida militar y romántica. Recuerdo un pasaje imponente en el que habla de la muerte anónima de los soldados. Hace unos años escribí un texto sobre el bastón de junco.http://retablodelavidaantigua.blogspot.com.es/2012/06/con-un-baston-de-junco.html

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. ¡Bien, ya somos dos!
    Saludos.

    ResponderEliminar