30.10.14

Juegos de salón para tiempos de crisis


En estos tiempos de corrupción, engaños, latrocinios y rapiñas varias, se impone, primero, sosiego y relajación y, a continuación, echarse unas risas. Nada mejor para alcanzar este benéfico estado que recurrir a los antiguos y divertidos juegos de salón para toda la familia y amigos. Así, por ejemplo, podemos entretenernos con el juego del "Juicio":
"Se sortea entre los jugadores a ver quién le corresponde actuar de juez. Se vuelve a sortear para escoger un acusado. Los demás jugadores serán considerados como acusadores fiscales. Se forma corro. Juez y acusado ocupan el centro.
    Dice el juez:
    -Se abre la vista. ¿Qué acusaciones pesan sobre el reo?
    Uno de los jugadores se inclina hacia él y le susurra al oído la acusación que se le antoje. Cuanto más absurda y cómica, mejor. El juez la anota en un papel que tendrá preparado para ello.
    A continuación, otro de los acusadores susurra a su vez. Y así sucesivamente, hasta haber hecho cada uno de los jugadores su acusación correspondiente.
    El acusado no habrá oído ninguna de ellas. Se habrá hablado demasiado bajo para que se entere. En las notas del juez figurará el nombre de quién acusó y de qué.
    Una vez terminadas las declaraciones, el juez dará principio a un discurso acusatorio, en el que irán incluidos los cargos hechos contra el reo. Pero, para no dar facilidades a éste, los irá citando en orden distinto a aquél en que fueron presentados. Cuando finalice su perorata, el reo toma la palabra para defenderse contra las acusaciones hechas y las irá refutando una por una. El orden que siga para hacerlo, no importa. Lo interesante es que, cuando mencione una, señale al que supone ha hecho tal acusación contra él. Si se equivoca, paga prenda. Si acierta, el acusador se convierte en acusado y ocupa el lugar del reo en el banquillo, convirtiéndose este último en acusador."
 

2 comentarios:

  1. Hola Jorge, honrado y bonito juego para los tiempos que corren. Ahora juegan los políticos al Monopoly sin leyes, sin normas y encima hasta con ironía. Ya ves, veremos si nos devuelven el dinero, si van a la cárcel y se hace justicia con ellos.
    Diferente sería para ellos el juego del ahorcado. Otro gallo cantaría.
    Bueno, que traes un juego muy bonito y voy a estropearlo.

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  2. Ojalá se haga justicia, pero me temo que muchos se irán de rositas. Mientras tanto, habrá que ir ensayando para el juego de las urnas...

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