13.10.14

El negro del "Narcisus"


En diciembre de 1896 Joseph Conrad y su esposa Jessie (se habían casado en marzo) llegaron a Cardiff con objeto de pasar las navidades con la familia de Józef Spiridion Kliszczewski, un emigrado polaco, nacionalista y hombre de negocios que Conrad había conocido en 1885. En su residencia de Cathedral Road el autor de La locura de Almayer aprovechó para dar los últimos toques a su borrador de El negro del "Narcisus", que vería la luz en 1897. (Arthur Mee, un periodista del Western Mail de Cardiff que le hizo una entrevista -de hecho su primera entrevista en la prensa-, lo describe como "alto, oscuro y de apariencia decididamente céltica (sic)". Preguntado por la afinidad entre celtas y polacos Mr. Conrad respondió que "tienen mucho en común, siendo ambos de temperamento soñador, poético y romántico".    
Hacía muchos años que no releía esta soberbia narración sobre la vida en el mar (el subtítulo, que a menudo se omite, es precisamente "Una historia del castillo de proa"), y este verano he vuelto a leerla. De mi primera lectura recordaba sobre todo la muerte y el entierro en el mar de Jimmy, el marinero protagonista y el episodio de la tormenta. También se me quedó en la memoria la palabra "paregórico" (elexir a base de alcohol y opio usado como antidiarreico). Pero en esta reciente lectura he podido apreciar otros incidentes y matices que me habían pasado desapercibidos. Así, por ejemplo, la voz de narrador.
El narrador es un marinero, del que no se nos dice el nombre, que forma parte de la tripulación del "Narcisus", pero que a lo largo de la novela apenas interviene en la acción. Empieza contando la historia en tercera persona, sigue a partir del capítulo dos como primera persona del plural, pasa a continuación a la visión omnisciente y reaparece hacia el final como primera persona del singular. Es el momento de la arribada al puerto de Londres y el emotivo episodio de la despedida a sus compañeros en el muelle, a los que no volverá a ver. Esta deriva, cuando no violación, del punto de vista es desde luego una de las aspectos más curiosos y característicos de El negro del "Narcisus", y que hacen de esta narración una de las más importantes y sighnificativas de su primera época. 

2 comentarios:

  1. Una modernidad que revela su carácter, desafiante y atrevido, era un escritor, un hombre que seguía su instinto al parecer.
    En cuanto a la entrevista, ahora sería impensable que un escritor echara mano de los estereotipos basados en tópicos nacionales, étnicos o como quiera llamarse en lenguaje p.c.
    La palabreja paregórico es digna de rescate, En esa época los jarabes y "medicinas " cuyo componente principal era el opio, causaban furor. Creo que era muy común recetarlo a los niños inapetentes e insomnes.

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  2. Hablando de lenguaje políticamente correcto: la palabra "nigger" del título original, considerada ofensiva en EE.UU. ya en aquel momento, forzó a la editorial americana que publicó la novela a cambiar el títiulo por el "Children of the Sea", con el desacuerdo de Conrad.

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