22.2.14

Un hombre espera



    Un instante después, el comisario Myrick se tensaba ligeramente. Uno no pasa veinte años en vano al frente de una oficina de la Ley. Y en el mismo pueblo; uno, al cabo del tiempo, conoce el ambiente, lo huele. y es más: sabe exactamente lo que puede ocurrir en determinadas circunstancias.
    Por ejemplo, un desusado silencio en Big Springs.
    Un silencio que se había hecho de pronto.
    Es como el silencio de la muerte que llega por sorpresa.
    Casi todos los ruidos de la calle se habían apagado; solo quedaba un colorido rosa pálido sobre el polvo, unos pequeños remolinos del viento... Y un ambiente extraño, que incluso penetraba por la puerta entreabierta de la oficina. El comisario Myrick se puso en pie, y se acercó a la puerta, para olfatear aquella extraña tensión. Unos segundos más tarde, lo estaba viendo.
    Una calle casi solitaria, con los porches vacíos, solo algunos caballos trabados con los ataderos, y los últimos zumbidos de las moscas; una calle con ligera pendiente, rústica, con edificios de madera y dos o tres de ladrillo, todo viejo y castigado por los elementos.
    Y en el centro de la calle, un hombre: Ted Hollinger.

(Mortimer Cody, Orgullo de de rural, Editorial Rollán, Colección Rurales de Texas, 1967)

3 comentarios:

  1. Orgullo de rural es un título visionario, muy adecuado para alimentos que se venden en las neveras de los súpers.
    He de reconocer que se presiente algo ominoso; un facineroso que está a punto de doblar la esquina y que al comisario Myrick no le va a pillar desprevenido, pues menudo era el comisario para olfatear el peligro.

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  2. Parece que hace hasta calor, si no, por qué iban a estar las moscas?. Eso es una pista. :-)

    Encantador, como siempre.

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  3. De hecho solo faltan unas pocas "tumbleweeds", estas plantas rodadoras que suelen aparecer en los días ventosos en las polvorientas calles del pueblo para completar la descripción.
    Saludos a ambos.
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