28.2.14

Higiénico precepto



Séptimo precepto. No mojar la punta de los dedos para dar más fácilmente vuelta a las hojas.

Desde El nombre de la rosa algunos recalcitrantes adeptos a esta práctica se han hecho eco de esta húmeda costumbre y se están pensando dos veces depositar su valiosísima saliva en los bordes superiores del papel de un libro no salido impoluto de la imprenta. Esta bárbaro e inconsciente hábito antihigiénico puede tener perniciosas consecuencias para la salud de uno mismo, y lo que es peor, para la de los que vengan detrás de nosotros a posar sus dedos en el mismo ejemplar. Aporta Cunha el testimonio de un artículo de 1907 del Doctor Pedro Lantaro Ferrer, "El contagio de las enfermedades por los libros", donde se comenta una epidemia de tuberculosis a comienzos de siglo en la Rusia meridional porque los empleados del Archivo de Kharkof, tuberculosos en el segundo periodo de la enfermedad, tenían la mala costumbre de pasar las páginas con los dedos mojados en saliva, contagiando a todos los que consultaban los legajos; en el mismo trabajo extiende además sus preventivas advertencias a los colegios y oficinas. Cunha incluye en este precepto a las bibliotecas públicas y recuerda la muerte de Carlos IX de Francia, envenenado por el mismo sistema que usaba Fray Jorge de Burgos con los lectores de Aristóteles.

(Víctor Infantes, La biblia del bibliófilo. Turpin Editores, 2013)
     


8 comentarios:

  1. Me has recordado a una persona que conocí hace años y llevaba siempre puestos en cualquier estación del año, unos guantes finos en sus manos.
    Le pregunté y me dijo que trabajaba en un banco y que el dinero era lo que más enfermedades transmitía. Seguro que en su vicio de contarlo no le hacía falta mojarse los dedos, pero se obsecionó con todo lo que tocaba.

    Nunca me he mojado los dedos para pasar página, pero sí para otras cosillas.

    Curiosa anéctoda.

    Saludos

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  6. Lo del hombre del banco con guantes es de novela de Dickens. Y si lo piensas bien, ¡no le falta razón!
    Saludos.

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  7. Y dónde quedo eso de coger la siguiente página y tenerla entre tu mano hasta que la pasas? Aún hoy en día hay gente que realiza esta salivosa manera de pasar página y tengo que decir que no me gusta nada! Personalmente, cuando leo, en mi mano derecha tengo mi hoja bien localizada para pasarla cuando sea pertinente, pero nunca con saliva! Eso son palabras mayores!

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  8. Haces bien, Airin. ¡Fuera saliva!

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