20.11.13

El guardián del tesoro


La cabeza de Jim Dexter rodó por entre el oro, mientras las mismas manos feroces caían sobre sus compinches, antes de que éstos reaccionaran. Uno logró disparar y herir al enemigo monstruoso, pero eso no hizo sino enfurecerle más y el destrozo humano fue terrible.
Los cuerpos volaron por los aires, despedazados brutalmente, en medio de una lluvia de sangre. Olivia De Winter, desparvorida, con el inconsciente Ronnie tendido sobre sus piernas, la cabeza encima de su regazo, se limitaba a mirar con ojos de horror toda aquella carnicería y, sobre todo, a su monstruoso autor, agigantado por las sombras y las luces de aquel recinto de pesadilla que era ahora la cámara del tesoro.
Tras la masacre, el monstruo se volvió hacia ellos, emitiendo un berrido atroz. La contempló con ojos estrechos, inyectados en sangre, y avanzó pesadamente hacia ella y hacia el desvanecido Ronnie, dispuesto a continuar la matanza.

(Donald Curtis, Tesoro sangriento. Editorial Astri, Colección Piratas, 2003)

3 comentarios:

  1. Lupo A. Y Sus Dementes21/11/13 12:03

    ... ¿ cómo sigue ? Doctor , no nos deje así.

    ResponderEliminar
  2. El mosntruo resulta ser un ¡gorila!
    (Y no me pregunte qué hacía un gorila en una isla del Caribe en el siglo XVIII, porque eso no se explica)

    ResponderEliminar
  3. Se me olvidaba: al final, claro, la chica y el héroe escapan de las garras del "monstruo" y se hacen con el tesoro.

    ResponderEliminar