11.11.11

En torno a David Balfour

Las aventuras de David Balfour, de R. L. Stevenson,
(Ediciones del Zodíaco, Barcelona, 1944)

Hace años se me ocurrió consultar el libro Novelistas malos y buenos (2ª ed., 1915), del P. Pedro Pablo Ladrón de Guevara, a ver qué ponía de Robert Louis Stevenson, y lo que decía era más bien poco, pero curioso. Tres líneas le bastaban para su valoración bio-bibliográfica: "Literato escocés, que murió en 1894. Fue narrador de viajes y novelista, parecido en algo a Poe, Hoffmann y Gaboriau." En cuanto a juicios acerca de obras en particular, La isla del tesoro le merecía al jesuita un desdeñoso "se puede leer", al igual que El dinamitero. Luego estaba Plagiado. Y eso era todo.
Me sorprendió, de entrada, que solo citase tres obras de toda la producción de Stevenson, pero hay que tener en cuenta que a principios del siglo XX la mayoría de las obras del autor escocés no se habían traducido aún al castellano. La otra cosa que me sorprendió es lo de Plagiado. Por el comentario del P. Ladrón de Guevara (que dictamina: "Es inofensiva, y ni aún de amores profanos se trata en ella") deduje que se refería a Kidnapped. Consultado un viejo diccionario Cuyás se me aclaró que el verbo to kidnap, además de secuestrar o raptar, también es sinónimo de plagiar. Y es esta segunda acepción la que se escogió, al margen de cualquier significado derivado de la novela, para titular la edición en español de la misma por la editorial Appleton and Co., de Nueva York, aparecida el año 1913, y a la que sin duda se refiere el P. Ladrón de Guevara.
Con el tiempo se publicarían nuevas versiones de Kidnapped con los títulos Secuestrado o David Balfour, y aveces también en un solo volumen junto con su continuación, Catriona, bajo el título Las aventuras de David Balfour. Algunas de estas versiones son poco de fiar, pues están abreviadas o incompletas. Particularmente, si tuviese que recomendar una buena traducción íntegra elegiría la de José Farrán y Mayoral para Ediciones del Zodíaco, impresa en Barcelona en 1944, como contribución al cincuentenario de la muerte de R. L. Stevenson. En ella, el traductor nos dice en el prólogo: "Como los más grandes clásicos de la literatura, Stevenson no se propone en sus libros enseñar nada, ni defender determinadas ideas, ni sostener tesis de ninguna clase; su más alto incentivo literario es su Lust zu Fabuliren, su gozo de contar; y el gozo viril de procrear seres inmortales."

2 comentarios:

  1. Es uno de los libros fundamentales de Stevenson, a mi modesto entender, de principio a fin: relato de aventuras, de viajes por Escocia, de grandes valores, en fin, una gratísima lectura. Recuerdo de manera especial el final. Catriona me impresionó menos, aunque quizás una segunda lectura siempre vendría bien.

    Saludos.

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  2. Completamente de acuerdo.
    Saludos.

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