18.9.11

Un rostro, dos momentos

Estas dos fotografías vienen en el libro Stevensoniana (1910), de J. A Hammerton. Llevan la leyenda: "Dos interesantes retratos de R. L. Stevenson, tomados en Australia en 1893."
No solo interesantes, sino intrigantes, diría yo.
Se sabe que RLS partió de Apia (Samoa) rumbo a Australia en febrero de 1893. Tras una breve escala en Auckland arribó a Sidney el 28 de febrero y se hospedó, junto con su mujer, en el hotel Oxford. El 20 de marzo parte de nuevo hacia Samoa. Si los datos son ciertos estas fotos se debieron tomar en el intervalo de apenas tres semanas. Sin embargo, entre una y otra parece que hayan transcurrido años.
En ambas fotografías vemos a un Stevenson formalmente vestido, con chaqueta de buen paño, lejos de los terciopelos chillones de que gustaba en su bohemia y un tanto desastrada juventud. Pero entre las dos retratos hay marcadas diferencias. En el de la izquierda Stevenson esboza una ligera sonrisa en un gesto amable. Su mirada, clara y penetrante, inspira serenidad. Es el retrato de un hombre que parece ver la vida con esperanza y optimismo.
En el de la derecha, por el contrario, el aspecto de Stevenson cambia totalmente. Solo hay una diferencia de días, pero la mutación es considerable. Su semblante es de seriedad y preocupación; la mirada, huidiza, casi esquiva; el declive físico, evidente. Su rostro afilado delata a un hombre seriamente enfermo que siente ya muy cerca el aliento de la muerte.

4 comentarios:

  1. Stevenson mira a la izquierda, esquiva al fotógrafo, quizás estaba cansado y le molestaba posar. Se había afeitado la perilla y el bigote le había crecido, también el pelo es diferente, la raya es casi inexistente. El conjunto nos dice que la circunstancia en la que se obtuvo la segunda foto, muestra un Stevenson que está a la espera, como viéndolas venir. Decía Jung que la muerte proyecta su llegada mediante ciertos signos, no sólo físicos, como una amable tarjeta de visita para que no pillarnos desprevenidos.

    Un saludo.

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  2. Amaltea, ha percibido detalles que se me han pasado por alto; detalles que acentúan aún más las diferencias.
    Gracias y saludos.

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  3. ¡Sólo tres semanas! Qué rápida transformación...

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