26.9.11

Paloma y Palomo, canes ectromelianos

Fotografía de Juan Gutiérrez de Paloma, su esqueleto, y su hermano Palomo.

En el tomo III, cuaderno 3º, de los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, correspondiente a diciembre de 1874, viene una nota titulada "Caso teratológico observado en dos mastines", de la que es autor el catedrático de la Facultad de Veterinaria, D. Ramón Llorente y Lázaro.
El Dr. Llorente comunica que en el mes de marzo de 1870, en una posesión de D. Juan Farelo y Díaz, sita en la vereda llamada de Postas, pasado el almacén general de efectos de la Villa de Madrid, al norte de la capital, una perra mastina de dicho señor parió un perro y una perra a los que faltaban los miembros torácicos o brazos, pues no presentaban en el sitio de éstos mas que el hombro y un muñón constituido por el tercio superior del húmero.
Según afirma el Dr. Llorente, que acogió y mantuvo a los cachorros a sus expensas, desde el principio la perra, llamada Paloma, mostró un carácter irascible y ladrador. Por el contrario, su hermano, llamado Palomo, era dócil y cariñoso. Poco después de cumplir un año murió la perra y se la disecó preparándose por separado el esqueleto.
Comenta el Dr. Llorente:
"Desde esta época hasta el 4 de setiembre de 1872, en que murió el perro, cambió el carácter de este desgraciado que se entristeció mucho por la muerte de la compañera, y que además se hizo gruñón y mordedor acaso por faltarle los medios de satisfacer la necesidad del coito, que debía ya experimentar por el estado de desarrollo en que se encontraba, hecho insignificante al parecer, pero que quizás tenga relación con la hipótesis de algunos naturalistas que creen la privación de este acto como una de las cosas que encaminan al desarrollo de la rabia espontánea."

4 comentarios:

  1. Pensaba, a primera vista, que se trataba de tres esculturas de las que hay ahora en las exposiciones. De verdad. Es mucho mejor la realidad. Por otra parte, siempre me han llamado mucho la atención los nombres que se ponían antiguamente a los animales, algo de lo que escrito alguna cosilla. Tener, por ejemplo, un perro que se llame Palomo es una original idea y muy siglo XIX.

    Reciba usted mis saludos..

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  2. Nombre original (también Paloma) y muy madrileño, también.
    Saludos.

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  3. Muchos motivos tenían los animalitos para ser ariscos. Y dejarlos para la posteridad en esa lámina, eso otra razón -bastante grima dan- Palomo se había convertido en un can intratable, natural, porque a ver cómo explicas a un perro que le ha tocado la china de una singularidad biológica.
    Le felicito por la publicación de su nuevo trabajo; es usted un escritor muy productivo y obvio es decir que su escritura tiene una calidad poco común.

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