18.10.10

Sherwood Anderson

Sherwood Anderson (1876-1941)

"Hay una historia, no puedo contarla, no tengo palabras". Así empieza "El tonto" uno de los relatos cortos de Sherwood Anderson. Pero en realidad sí tenía palabras y contó muchas historias y muy buenas.
Pocos autores hay en la literatura norteamericana tan influyentes como Sherwood Anderson. Sin él no es explicable gran parte de la prosa narrativa norteamericana del siglo XX y, en particular, la evolución de la moderna short story. Ahora se publican sus Cuentos reunidos (Debolsillo, 2010), traducidos y seleccionados por Vicenç Tuset, todo un acontecimiento si tenemos en cuenta que, a parte de Winesburg, Ohio, su obra más conocida y reeditada, su corpus de relatos breves era prácticamente desconocido para el lector español actual.
Nacido en Camden, Ohio, Anderson abandonó a los catorce años los estudios y se trasladó a Chicago, donde trabajó en diversos empleos. Tenía casi cuarenta años cuando decidió dedicarse a la escritura. En París conoció a Gertrude Stein, con quien mantuvo amistad hasta el fin de sus días. En los años veinte Anderson gozó de grandes ventas y prestigio. Con el tiempo, sin embargo, ambos fueron mermando. En los últimos años se trasladó a vivir a un pueblo de Virginia, donde siguió escribiendo hasta el final.
Sus relatos, escritos casi siempre en primera persona, reflejan crudamente la vida de gentes corrientes del medio Oeste, con un estilo aparentemente sencillo, casi oral, pero técnicamente muy trabajado. Puede decirse que escritores como Ernest Hemingway, Thomas Wolfe o John Steinbeck, entre otros muchos, son en parte deudores de este estilo cercano y antirretórico. En 1926 un joven Hemingway publicó un librito titulado Torrentes de primavera, que pretendía ser una parodia del estilo de Anderson. Entre las virtudes de Hemingway no estaba desde luego el agradecimiento. Fue un golpe bajo que Anderson encajó dolido pero en silencio.
Pero lo mejor es que lean sus magistrales relatos. No me lo agradezcan, agradézcanselo a Anderson. De nada.

2 comentarios:

  1. Sólo he leído los relatos de "Winesburg, Ohio" y me encantaron. Yo creo que es el germen de toda la narrativa breve americana, desde Hemingway hasta Richard Ford pasando por Carver y Cheever. No es mala nómina.
    Aquí se pueden escuchar los relatos de "Winesburg, Ohio":
    http://www.gutenberg.org/ebooks/22949
    Antes del verano los escuchaba en el mp3 en mis trayectos por la ciudad.
    Ese paraíso llamado Project Gutenberg...

    ResponderEliminar
  2. Pues si te gustó "Winesburg, Ohio", amigo Conde-Duque, seguro que te gustarán sus relatos e "Cuentos reunidos".
    Tomo nota de la dirección del Proyecto Gutenberg.

    ResponderEliminar