18.9.10

Catacumbas del gore

Lámina de Galería fúnebre (1831) correspondiente a "Las catacumbas españolas"

Galería fúnebre de historias trágicas, espectros y sombras ensangrentadas se publicó en 1831 en Madrid, en doce tomos, por la imprenta de D. J. Palacios, calle del Factor. Su autor, Agustín Pérez Zaragoza Godínez reúne en el libro 21 cuentos o relatos, a cual más horrendo y espantable. Luis Alberto de Cuenca la reeditó parcialmente en 1977.
En estas historias los chorros de sangre, las vísceras putrefactas y los miembros amputados se desparraman por todos lados. Uno se sorprende de que, después de leerlas, no acabe con las manos manchadas de sangre.
A modo de ejemplo entresaco algunas pasajes de la"historia trágica" número 7, titulada "Las catacumbas españolas", incluida en el tomo tercero y que se refiere a un supuesto episodio en el marco de la guerra de la Independencia.

..."su caballo, como asustado, a cada paso que daba enterraba en el fango los cráneos, las cabelleras envueltas en barro y en sangre, saltando por troncos desfigurados, privados de su sexo por un acero impúdico; o bien las ruedas de su coche destrozaban las cabezas, haciendo saltar los sesos a los carriles cubiertos de sangre..."
"Verdaderas catacumbas horrorosas, los techos y los suelos están cubiertos de huesos humanos recogidos del campo de batalla de Alba: por todas partes no se ve más que tapias de huesos humanos; y los sesos de los hombres han servido allí de mortero. La luz está en su cráneo vuelto, del cual sale una llama rojiza; y el pie, helado de horror, no marcha sino pisando esqueletos espantosos..."
"Angelina, que fue la primera que recibió el golpe mortal del terrible alfange, cae y nada en su sangre... El golpe que ha recibido en las entrañas, hace rodar a su inocente hijo por aquel suelo cubierto de cráneos y de huesos".

Según expresa el autor en el prólogo, la obra tiene una clara intención didáctica, pues está destinada a la "juventud" y a las "señoritas" para que, entre otras cosas, sirva "de freno, cuando no de remedio, al error y a las consecuencias de la exaltada pasión". Menos mal.

6 comentarios:

  1. El tal Agustín Pérez, de vivir en la actualidad, andaría por ahí con dos o tres Goyas y algún Óscar como guionista de series de polis y asesinos. Lo del pie helado de horror, me ha dejado estremecida.

    ResponderEliminar
  2. Lupo Ayllán y Lunáticos Adheridos.19/9/10 13:07

    Seguro que andaban frescos los recuerdos de la guerra de la Independencia , y ahí estaba la primera guerra carlista. Pérez hablaba de algo más cercano que fantástico.Basta con ojear los grabados de Goya.

    ResponderEliminar
  3. Algo de goyesco sí tienen las descripciones de esta fúnebre Galería. Exageraba, pero base, la había. En cualquier caso, es un precursor de la "casquería" actual.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Yo estoy de acuerdo con Amaltea. Hoy habría triunfado en algún género palomitero.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Debo aclarar que la primera guerra carlista empieza en 1833, y la serie de libros son de 1831. Referente a esta serie -de la cual guardo dos tomos originales- según leí hace tiempo ninguna de las historias que se narran en la Galería Fúnebre nacieron de la pluma de Agustín Pérez Zaragoza, y todas son adaptaciones de obras más bien desconocidas. Las Catacumbas Españolas tiene dos partes bien diferenciadas. La segunda difícilmente puede decirse que sea un relato coherente, y su trenza de truculencias anecdóticas son un alarde de brutalidad exento de in/genio literario. Y no hay qye olvidar que Europa acaba de pasar un terrible año 1830: la introducción es de una exaltación nacionalista sonrojante. Al leerla da respingos: nos suena como de antes de ayer. David M.V.

    ResponderEliminar
  6. Está visto que no hay nada nuevo bajo el sol...

    ResponderEliminar