4.4.10

La Moby Dick de las tortugas

En los American Notebooks de Nathaniel Hawthorne hay una anotación, incluida en el cuaderno de los años 1845-1849, cuando menos curiosa. Dice así:

"El capitán Burchmore cuenta la historia de una inmensa tortuga vista en el mar durante un viaje a Batavia. Era tan grande que el vigía, desde lo alto del mástil, la tomó por una roca. El barco pasó muy cerca del animal que, al parecer, era mayor que el más grande de los botes de salvamento, con una cabeza más voluminosa que la de cualquier perro y el dorso lleno de espinas que medían un pie de largo. Al llegar a Batavia, el capitán contó esta historia y un viejo marino exclamó: "¡Vaya! ¿Así que viste a Bellysore Tom?". Según parece los marinos conocían a esta tortuga desde hacía al menos doce años y tropezaban con ella en la misma latitud. No la trataban mal, sino al contrario: tenían el hábito de arrojarle grandes porciones de carne que ella aceptaba encantada, al punto que entre los marinos y Bellysore Tom existía una amistad recíproca. El viejo Lee confirmó esta historia diciendo que había oído hablar a otros comandantes acerca del mismo monstruo. Pero como él es un notorio mentiroso, y como el capitán Burchmore le gusta contar, sin escrúpulos, toda clase de anécdotas interminables y aventuras inverosímiles, el testimonio carece de valor. Los marinos estimaban, por su lado que la tortuga medía menos de veinte pies de largo."

4 comentarios:

  1. En una palabra: ¡Titus!

    ResponderEliminar
  2. Es imposible no cogerle cariño a una tortuga, sobretodo si es tan simpática como...¡Titinus! Esperemos que no crezca tanto como la que citas, ya que puede llegar a resultar un problema...

    ResponderEliminar
  3. Descuida, Airin, que los tortugas de Florida no suelen crecer tanto...

    ResponderEliminar