25.11.09

Sánchez Ferlosio

A Rafael Sánchez Ferlosio le han dado el Premio Nacional de las Letras, y bien dado está. He leído en algunos medios que con ello el Ministerio de Cultura saldaba una deuda con él. Seguramente lo dicen porque ya le habían dado el Cervantes, que es como el "gordo" de la lotería, y en cambio todavía no tenía el Nacional, que debe ser la "pedrea".
Mi problema con Sánchez Ferlosio es que me sobrepasa. Me ocurre que trato de leer sus ensayos -lo único que publica desde hace años- y atisbo lo que que quiere decir, pero no lo acabo de entender; porque lo que quiere decir lo dice de una forma demasiado abstrusa y enrevesada para mi. Inteligente y lúcido como es, sus ideas merecen atención; pero desgraciadamente me extravío en sus laberintos lingüísticos.

23.11.09

Collins


"Dos hombres perdidos en las inmensidades heladas del Ártico. Uno de ellos, Richard Wardour ha llevado a su joven compañero, Frank Aldersley, a esta atroz situación por un deseo ardiente de venganza. En Inglaterra, una hermosa muchacha, conocedora del secreto de Richard, espera, abatida, noticias de su amado Frank, quien ignora el sentimiento de odio que inspira en aquel. El desenlace de este planteamiento no llegará al lector, absorto en el suspense de la acción, hasta las páginas finales..."
Así reza la contraportada de la edición de En mares helados, de Wilkie Collins, que acaba de sacar la editorial Navona en su colección Reencuentros, en traducción de Rebeca Bouvier y prólogo de un servidor.
La obra teatral The Frozen Deep fue escrita por Collins en 1856 y estrenada el 6 de enero de 1857 en Tavistock House, hogar de su amigo Charles Dickens. La compañía que representó la obra estaba formada enteramente por aficionados y Collins y Dickens se reservaron los papeles de Aldersley y Wardour, respectivamente. Hubo funciones en Londres y otras ciudades de Inglaterra con gran éxito de público; y en 1874, Wilkie Collins convirtió dicha pieza teatral en una novela corta, que es la que ahora ve la luz. En mares helados es una excelente muestra, en pequeño formato, de la habilidad técnica narrativa del autor de La piedra lunar.

21.11.09

Chocolate eléctrico

"Mons. Liphardt, vecino de la ciudad de Konigsberga, capital de la Prusia Ducal, estando preocupado de que el chocolate no podía constituirse eléctrico, a causa de su naturaleza butirosa, acaba de desengañarse de esta ilusión con una nueva experiencia que hizo sobre la pasta recientemente preparada de aquella substancia indiana, descubriendo en ella claros indicios de electricidad. Hallábase una vez entretenido en labrar cierta tarea de cacao para chocolate, y cuando éste había ya dado todas las vueltas que debía recibir en la piedra, formó y separó varios ladrillos calientes, y poniéndoles uno sobre otro les arrimó poco a poco un filamento de seda, el cual no solo se les arrimó y pegó desde una distancia de dos pulgadas a que estaba apartado, sino que lo hizo con gran velocidad, al punto que entró en la esfera de la atracción. Esta experiencia dio gran gusto al citado físico; pero intentando luego sacar una chispa de aquellos ladrillos de chocolate, antes que perdiesen el calor, no hubo forma de promoverla; experimento que le hizo desconfiar del primero en cuanto juzgó que la disposición del aire ambiente no le era favorable; por lo mucho que sin duda influye la atmósfera en la electricidad."

(Extracto de una memoria sobre la electricidad del chocolate; y sobre que la percusión de los cuerpos idioléctricos equivale a su flotación, para excitar en ellos la virtud eléctrica. Por Mons. Liphardt. En: "Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa", Madrid, 24 de enero de 1788)

19.11.09

Exposición bibliográfica

Bajo el lema Las horas de los libros se exhibe estos días en Oviedo, en la sala de exposiciones del Banco Herrero, una muestra de libros pertenecientes a instituciones públicas y colecciones privadas asturianas. La exposición abarca desde incunables a ejemplares del siglo XIX. Destaca, por sus aportaciones, la Biblioteca de la Universidad de Oviedo, la institución pública con mayor número de tesoros bibliográficos, pese a los incendios y cuantiosas pérdidas producidas durante la revolución de 1934 y la guerra civil.
Dos ejemplares expuestos pertenecen al fondo antiguo de la Facultad de Geología: Historia Naturalis Testaceorum Britaniae, or The British Conchology (Londres, 1778), de Emmanuel Mendes da Costa, primera edición a cuenta del autor; y Recherches sur les ossemens fossiles... (París, 1822), de Georges Cuvier, obra capital de la paleontología de vertebrados.
Haciendo un repaso por los diferentes expositores uno se percata de que las técnicas de impresión han ido avanzando a lo largo del tiempo hacia cotas de gran belleza formal, cuyo punto culminante, en mi opinión, comprende desde el último tercio del siglo XVIII hasta mediados del XIX. En España este período incluiría las esplédidas obras salidas de las prensas de Ibarra, Sancha o Monfort a las majestuosas, con litografías, de la etapa romántica.
Ahora bien, si tuviera que escoger un ejemplar, solo uno, de los que allí hay expuestos, seguramente elegiría el de las Obras de Quinto Horacio Flaco, impreso en Parma por Giambarttista Bodoni en 1791. ¡Qué sobriedad! ¡Qué elegancia!

17.11.09

Un poema de Alun Lewis

EL CENTINELA

He empezado a morirme.
Por fin he descubierto
que no hay escapatoria
de la Noche. Ni sueño alguno
ni entrecortadas imágenes de durmientes
alcanzan mis ojos de murciélago. Cuelgo,
estéril cuero, del oculto tejado
de la Noche, y observo,
desvelado, la región del Sueño.
He dejado
los bonitos cuerpos del chico y la chica
estrecha y plácidamente abrazados;
y he dejado
los hermosos senderos del sueño
que los amantes descalzos siguen hasta
la última orilla que mi mente guarda.
He empezado a morirme
y el implacable silencio de los cañones
es mi negro intermedio, mi juventud y mi madurez,
en la flor de la furia la plegada amapola,
la Noche.

("The Sentry" se halla incluido en Selected Poems de Alun Lewis, Londres, 1981. Traducción: J. O.)

15.11.09

Jovellanos: sobre literatura


El pasado miércoles se presentó en el salón de recepciones de la Casa Consistorial de Gijón, los Escritos sobre literatura, Tomo XII de las "Obras Completas" de Gaspar Melchor de Jovellanos, proyecto editorial que lleva a cabo el Instituto Feijoo del Siglo XVIII, bajo el patrocinio del ayuntamiento gijonés y en colaboración con KRK Ediciones. Joaquín Álvarez Barrientos, que presentó el libro, destacó el trabajo serio, minucioso y abnegado de Elena de Lorenzo, a cuyo cargo ha corrido la edición crítica, estudio preliminar y notas del citado tomo.
En el libro se incluyen las censuras que Jovellanos llevó a cabo a lo largo de diez años !780-1790), como miembro de la Real Academia de la Historia; así como informes, memorias, juicios y apuntes varios sobre temas literarios. Se incluye la "Memoria sobre las diversiones públicas"; pero también otros escritos muy poco conocidos o inéditos, como una "Memoria sobre la metáfora", apuntamientos biográficos y anecdóticos, juicios sobre certámenes, notas tomadas de Hume, Cicerón o Addison, un ensayo sobre la lengua y literatura provenzal, etc.. En todos estos escritos se aprecia no solo un gran conocimiento de la materia sino una visión global y coherente de lo que, según los valores ilustrados del polígrafo asturiano, debería ser la política cultural del país.
Una vez más, leyendo estos textos aparentemente menores nos damos cuenta del soberbio manejo de la prosa por parte de Jovellanos, cualquiera que sea el registro lingüístico empleado. Véase, a modo de mínimo ejemplo, estas líneas extraídas de "Enfermedad y muerte del rey Carlos III y primeros días del reinado de Carlos IV", donde la economía de medios no significa ausencia de detalles:
En este día se sintió muy fatigado en la caza y, penetrado del frío, volvió a palacio y se puso en cama. Despachó, jugó, cenó, pero aunque disimulaba mucho sufría también en proporción. No queriendo publicar su mal, estuvo toda la noche, que fue mala, con solo (Almerico) Pini, haciéndose untar el lado con unto de venado, caliente a su chimenea y, por no buscar otro auxilio, pidió bayetas que cubrían las jaulas de los papagayos del cuarto y con ellos se cubrió el costado donde sentía un gran dolor."

13.11.09

Noche solitaria


"El hombre que la posea, Sra. Lane, no sabrá jamás lo que es una noche solitaria."

(Pernell Roberts a Karen Steele en Cabalgar en solitario, 1959, de Bud Boetticher. Guión: Burt Kennedy)

11.11.09

Un premio menos

Tras una andadura de más de veinte años, el premio "Tigre Juan" de novela, patrocinado por el Ayuntamiento de Oviedo (mayoría del PP), no será convocado. Anteayer se habló del asunto en el pleno de la corporación ovetense. El concejal de Cultura aseguró que el tradicional premio literario no desaparece, sino que queda "aplazado" para concentrar los recursos en actividades culturales "con más participación de público".
Tiene mucha razón el señor concejal de Cultura: el premio "Tigre Juan" tenía poco público. A lo más que llegaba era a tener lectores. Y de estos presuntos lectores no todos eran vecinos de Oviedo, por lo que no votaban en la elecciones municipales (que es lo que en el fondo le importa).
Leo en La Nueva España que, en dicho pleno, un concejal de la oposición quiso recalcar la importancia del premio regalando al Alcalde un ejemplar de Un viejo que leía poemas de amor (sic, en el periódico. El título verdadero, como se sabe, es Un viejo que leía novelas de amor), de Luis Sepúlveda, que después de ganar en 1989 el "Tigre Juan" con esta novela ha desarrollado una exitosa carrera literaria. El concejal de Cultura no se ablandó por el detalle y respondió a la oposición diciendo que era unos "hipócritas". Además, retó a estos "paladines de la cultura" que le dijeran de memoria cuáles eran los tres últimos ganadores del premio.
Ahí estuvo sagaz el señor concejal de Cultura, pues vamos a ver, ¿ustedes se acuerdan, a bote pronto, de los tres últimos ganadores del premio "Tigre Juan"? ¿Verdad que no? Entonces, menos lobos y a callar, que lo que precisa Oviedo en estos tiempos de crisis son actividades con público.

9.11.09

La Cabrera

Vista de canteras de pizarra de La Baña (Cabrera Baja)
Izquierda: Fuidemalo, Pizarras La Baña S.A.
Derecha: Carbajal de La Romana, Pizarras del Carmen S.A.
(Foto: Luis Miguel Suárez del Río)

En 1964 Ramón Carnicer, profesor leonés afincado en Barcelona, publicó Donde las Hurdes se llaman Cabrera, en mi opinión uno de los mejores libros de viajes de la segunda mitad del siglo pasado. Al principio del mismo dice el autor haber hallado, en un libro sobre la geología de la Cabrera, que dicha región natural se sitúa en el centro de un sinclinorio formado por pizarras silúricas: "Y esto es una verdad como un templo; me refiero a lo de las pizarras, que forman la totalidad de los montes y sierras con lajas de espesor variable que dan híspidas y oscuras tintas a las zonas más peladas, así como a las casas construidas con estos materiales." Luego apenas vuelve a mencionar las pizarras. Presumo que Carnicer debió de sacar esta información del Estudio geológico de la Cabrera Alta (León), de N. Llopis Lladó y J. Mª Fontboté, publicado por el CSIC en 1959; la única monografía geológica de parte de esta zona existente en aquel momento.
La Cabrera era una de las comarcas más atrasadas del noroeste peninsular. En su libro Carnicer nos ofrece una visión cruda y realista, una fidedigna radiografía de la situación de miseria y aislamiento de aquella tierra abandonada de la mano de Dios. Carnicer se encuentra con un médico y le pregunta qué enfermedades hay por la zona. "No muchas -le contesta-. Catarros y pulmonías en invierno, algo de bocio, cretinismo, y lombrices." Luego le explica el médico cómo son los partos: "De pie en la cocina. Allí está la parturienta tomando cuencos de chocolate desleído, hirviendo casi. Suda por cada pelo una gota, y mientra tanto, su marido y su madre, en los escaños o moviéndose de una parte a otra, lloran a gritos haciéndole corro (...) Cuando al fin nace la criatura, la mujer ha de seguir en pie hasta librar; entonces la meten en la cama, y en seguida le dan una sopa de mantequilla, muy fuerte."
Por fortuna, las cosas han cambiado mucho y para bien desde entonces, hasta el punto que hoy en día la Cabrera es una comarca próspera gracias, precisamente, a la explotación de las pizarras, que han hecho de esta zona uno de los centros de producción más importantes del mundo. Irónicamente, la misma tierra pizarrosa que condicionó durante siglos su paupérrima agricultura es ahora fuente pródiga de su riqueza. En la actualidad, de la Cabrera que vio Carnicer queda ya poco; pero el paisaje, duro y mineral, sigue siendo el mismo. Aunque con notables cicatrices.

6.11.09

Esgrima con carabina


"Cuando tirada la estocada, el enemigo sin parar ni quitar hace marchar de frente al caballo o la evita por un movimiento lateral que lo separe del infante, no obteniendo por tanto resultado, queda el recurso de soltar el arma a fin de alcanzarle.
Mucho tacto, costumbre y gran fuerza son necesarias para ejecutar este golpe, que si bien algunas veces da resultado, es excesivamente peligroso, puesto que la reposición a la guardia es muy difícil.
Al tirar la estocada, se suelta el brazo todo lo posible y se gira sobre el talón del pie izquierdo, adelantando el derecho, colocándose en guardia en la recta trazada.
Esta es la explicación."

(Liborio Vendrell y Eduart: Esgrima de carabina armada con bayoneta contra caballería, Imprenta de la Viuda de Iturbe e Hijos, Vitoria, 1880)

4.11.09

¿Casualidad?



El domingo pasado estuve en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona. Uno de los ejemplares que adquirí es un folleto que contiene el prólogo de Pau Romeva i Ferrer a la traducción catalana de Heretics de G. K. Chesterton, primer tomo de las obras de este autor editadas por La Nova Revista el año 1928. El folleto se imprimió en Barcelona en 1963, y le fue ofrecido a Romeva por 120 amigos (cuyos nombres se relacionan al final) con motivo de sus setenta años.
Al día siguiente visité a mi amigo Josep Mª Sans en su casa. Después de invitarme a pasar a su biblioteca estuvimos hablando de libros y me enseñó algunos interesantes ejemplares. Entre ellos, la colección completa de La Nova Revista. Antes de despedirnos quiso regalarme un número de la mencionada revista que tenía repetido, el nº 27, correspondiente a marzo de 1929. Al llegar a casa estuve hojeándolo, y entonces di con algo curioso: en sus páginas había un anuncio de la traducción catalana, hecha por Pau Romeva, de Herètics de G. K. Chesterton.
Y yo me pregunto: ¿Qué fue esto? ¿Pura casualidad? ¿Coincidencia sin más? ¿O alguna otra cosa? Porque, veamos, ¿qué fue lo que me impulsó a fijarme justo en aquel folleto, entre los miles de libros expuestos aquella mañana en el Mercat de Sant Antoni? Y luego, ¿qué motivó a Sans a obsequiarme al día siguiente, sin haberle comentado nada, con un número de La Nova Revista en el que precisamente se anunciaba la traducción de Romeva de la obra de Chesterton? ¿Hubo telepatía? ¿Existen corrientes subterráneas que desconocemos o, por el contrario, todo se reduce a un mero cálculo de probabilidades? Pero en este caso, ¿cuál es la probabilidad? ¿Una entre millones? ¿Tal vez más?...

2.11.09

Castigador


"Harry Felton, desnudo, medio cubierto con un albornoz verde, estaba tendido sobre la alfombra con los brazos abiertos. Sus ropas hallábanse diseminadas en desorden a su alrededor. Por entre sus labios pálidos manaba un hilillo de sangre. Tenía una cuchillada en la ceja y otra en una comisura de la boca. Su rostro agradable aparecía crispado y tumefacto, pero lo que más impresionó a Murdock fue la enorme mancha de sangre que se veía en el verde albornoz y que se corría hacia el suelo formando un pequeño charco."

(El castigador de señoras, de George Harmon Coxe, 1959. La portada de la edición de "El Búho" es de Coll, e intuyo que se inspiró en la actriz inglesa Diana Dors.)