31.12.08
Cuaderno de Manila en eBook
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30.12.08
Cuento de nochevieja
La estatuilla me sacaba la lengua groseramente. La gente celebraba por la calle el fin de año comiendo racimos de uva. A mi me daba mucha envidia verlos. Deseaba ser como ellos y no podía. Aquel fin de año sería para mi como fueron todos los otros; tristes, muy tristes. O tal vez más; aquella noche la portera de mi casa quería que su gato durmiera conmigo.
(De Mamíferos, himenópteros y ofidios, de Antonio Beneyto. Edición del autor, Barcelona, 1968)
¡FELIZ AÑO 2009!
27.12.08
Un poema de Prokosch
Cuando el bronceado Ulises se inclinó sobre las aguas y escuchó a través del chapaloteo de las olas aquella música precisa, oyó algo más que el ruido del viento o del agua: Afinando sus oídos pudo escuchar la música profunda, monótona, de los marineros perdidos acercándose a tierra; y las sollozantes e interminables voces de los ahogados elevándose por encima de las tumbas de arena.
Incapaz de captar nada excepto la música, entretejido casi por entero en el sonido de las olas, oyó, emergiendo del soleado letargo de la tarde, diferentes y terribles palabras. Sin embargo, no estando enamorado de nadie, no pudo memorizar ni una palabra o, al menos, nunca lo dijo; endurecido y aislado, con el ansia y el descontento del pájaro que migra cuando la estación llega.
Más negras y hondas que las profundidades de allende Portugal, alguno de nosotros hemos vislumbrado esta roca, esta diosa surgiendo del mar; y mientras lentamente trabajamos por encontrar lo deseado, el espíritu se agudiza al tiempo que los sentidos son vilipendiados. Todos, incluso los rostros taimados y curtidos, son reos de castigo. Aunque no haya muerto, sus ojos son los de un hombre muerto, o un animal muerto.
Cuando Ulises de ojos negros -hombre astuto y de corazón de águila, preparado como estaba para el duro embate, con sus ojos de pájaro y de pájaro también el descontento- escuchó a través del chapaloteo de las olas aquella música, entonces comprendió. El sudor impregnó su pecho moreno. Amando lo inalcanzable y lo prohibido, enamorado de la sola mudanza, reconoció la horrible necesidad en la canción de las sirenas; pues él mismo poseía carne para avivar el fuego, y un corazón tan duro como una piedra.
(Esta versión en prosa de "Sunburned Ulysses" se halla incluída en El tigre en reposo. Siete poemas de Frederic Prokosch, edición a cargo de Jorge Ordaz, Imprenta de Álvarez Díaz, Oviedo, 1999).
23.12.08
Navidad
Pues la Navidad viene tan solo una vez al año.
(Thomas Tusser, Hundreth Good Points of Husbandry, 1557)
¡FELICES FIESTAS!
19.12.08
Prokosch
He esperado hasta finales del año para ver si había alguna referencia al centenario del nacimiento de Frederic Prokosch, pero me parece que esta efeméride ha pasado prácticamente desapercibida en la prensa española.
Siento una especial predilección por este poeta y novelista norteamericano. He leído todos sus libros traducidos al castellano y algunos más en inglés. Aunque no todos sean obras maestras no ha habido uno solo que no me haya aportado algo. En 1999 saqué un opúsculo (El tigre en reposo) con traducciones en prosa de siete de sus poemas. Uno de ellos -"Canción de la Torre"- termina así: "Vivimos y morimos, amamos y tememos; rezamos, como antaño lo hicieron nuestros padres en la selva. El Mono se acerca, y el Lagarto llama: avanzamos lentamente hacia la indescriptible sombra." Tal parece como si a Prokosch le hubiese alcanzado ya la indescriptible sombra del olvido.
Frederic Prokosch hizo una entrada triunfal en la escena literaria con Los asiáticos (1935), una novela que recibió elogios, entre otros, de Thomas Mann, Yeats, Gide y Camus. El éxito se repitió con Los siete fugitivos (1937). Como poeta publicó tres libros, que fueron parcialmente recogidos en el volumen Chosen Poems (1947). Tradujo a Hölderlin y a Louïze Labé. Sin embargo, a partir de los años cuarenta abandona la poesía para dedicarse a escribir novelas de "estilo internacional" que suelen tratar de personajes desplazados en escenarios cosmopolitas. Entre sus títulos: Los conspiradores (1943), La edad del trueno (1945), Tormenta y eco (1948), etc. En Los cielos de Europa (1941) hay episodios en Aragón y Cataluña, en los últimos días de la guerra civil, y salen combatientes republicanos, como un asturiano llamado Calzada.
Durante la Segunda Guerra Mundial Prokosch desempeñó diversas misiones diplomáticas en países europeos. Tras la guerra su popularidad decreció, pero siguió viajando y escribiendo novelas: Cuento de medianoche (1955), Balada de amor (1960), El manuscrito de Missolonghi (1968). En 1983 publicó este maravilloso libro de recuerdos que es Voces. Memorias. Entre sus aficiones se contaban el tenis, el squash, el bridge, la pintura, la lepidopterología y -nadie es perfecto- los impresos fraudulentos. Murió en su casa de Plan-de-Grasse, en la Provenza, en 1989.
Tuve la suerte de cartearme con Prokosch poco antes de su muerte. Conocía muy bien España. Solo en Oviedo había estado tres veces. En otra carta me agradecía el envío de mi primera novela Prima donna, y me decía que la había leído y la había disfrutado immensely. Aunque no fuera cierto es de las cosas que más he agradecido en mi vida de escritor.
18.12.08
Casavella
16.12.08
Verdad y verdades
(De An Almanac, de Norman Douglas, 1945)
15.12.08
Cielo
Y como si siempre hubiese sido este instante.
(Inicio de La muchacha mas solitaria del mundo (1951), de Kenneth Fearing. Traducción: Marta Eguía).
13.12.08
Pellucidar
Pellucidar tiene su propio sol, una esfera fija que irradia desde el centro de la tierra. No hay noche, excepto en el territorio de la Horrible Sombra, en donde reina la oscuridad. En consecuencia, el tiempo en Pellucidar es laxo y difícil de calcular. La unidad de tiempo empleada es el "sueño". Muchos sueños son muchos años.
En Pellucidar hay varias regiones con características propias -Thuria, Sari, Kali, Amoz...- y un pequeño archipiélago, las Islas Inamistosas. El continente está habitado por un buen número de tribus y razas, no habiendo la mayoría de ellas superado el nivel de la Edad de Bronce. La mayoría de pellucidarianos vive en cuevas y balmas. Hay caníbales en Azar y mujeres guerreras en Oog. Su lenguaje es primitivo, simiesco. En general son hostiles a los humanos.
La geología de Pellucidar está por explorar. En cuanto a la fauna, dominan los grandes carnívoros prehistóricos: pterodáctilos, dinosaurios, leones de las cavernas... También hay mamuts y alces gigantes. El lidi es un diplodoco usado como bestia de carga por los thurianos. El animal más peligroso es el mahar, inteligente reptil volador que se comunica por telepatía y es capaz de contar su historia con jeroglíficos.
Edgar Rice Burroughs (1875-1950), el creador de Tarzán, dio por primera vez noticia de Pellucidar en En el centro de la Tierra (1922). Luego vendría una serie de ocho novelas, la última publicada en 1963, ambientadas en este mundo subterráneo, extraño e inquietante de Pellucidar.
11.12.08
10.12.08
Maristas (I): Los personajes
Los tres coincidimos en el mismo colegio, pero en cursos distintos. Seguramente me crucé con ellos varias veces a la entrada o a la salida del colegio; o quizás nos tropezásemos en el abarrotado patio a la hora del recreo. Estábamos allí, pero no nos conocimos. Los he conocido, personalmente, en Oviedo, al cabo de cincuenta años.
Mendoza y Vila-Matas nacieron en Barcelona; yo, también. Mendoza y Vila-Matas fueron al colegio "La Inmaculada"; yo, también. Mendoza y Vila-Matas han escrito novelas; yo, también. Mendoza y Vila-Matas son escritores consagrados; yo
Me pregunto cuál es el secreto del éxito de estos dos queridos y admirados colegas. Y creo que ya lo tengo.
La respuesta... mañana.
9.12.08
Ripios
Llegó una mujer a hablarme
y no era a mi, mas turbola
Es precioso eso de "mas turbola".
la oscuridad que ha salido
de noche más que las otras.
Porque hay noches en que la obscuridad sale antes y otras después; según sus ocupaciones.
(Antonio Zozaya, Ripios clásicos. Lucubraciones de crítica barata, procedentes de un saldo de paliques, Madrid, 1899).
8.12.08
Satisfacer a los lectores
(De An Almanac, de Norman Douglas, 1945)
6.12.08
Tierra hueca
En 1818 John Cleves Symmes (1779-1829) lanzó la teoría de las "esferas concéntricas", según la cual la Tierra estaría formada por una serie de cinco esferas dispuestas como en una muñeca rusa, separadas entre sí por una capa atmosférica y cada una de ellas habitada en su superficie. Estos cuerpos concéntricos estarían conectados por un túnel gigantesco con dos bocas situadas en los polos. Más tarde Symmes trató de llevar a cabo una expedición a Siberia para encontrar una de estas entradas, pero no lo consiguió. (En la novela de Benjamin Markovits The Syme Papers (2004) el protagonista investiga la vida de Samuel Highgate Syme, geólogo norteamericano de principios del siglo XIX, precursor de la deriva continental, personaje de ficción claramente inspirado en Symmes).
La autoría de Symzonia no está clara, habiéndose atribuído a Nathaniel Ames y también al propio Symmes. En la novela el capitán Seabourn logra dar con la entrada situada en el polo Sur y descubre un mundo subterráneo que bautiza con el nombre de Symzonia en honor a su precursor teórico. Por él sabemos que las ciudades de Symzonia son como las de la superficie terrestre pero incoloras. En Symzonia todo es blanco. Los symzonianos son gente de piel blanca y blancas vestimentas y se comunican entre sí mediante un complejo lenguaje musical. Celosos de su mundo rehúyen a los visitantes.
4.12.08
Dinamita rubia
3.12.08
Consejos de escritor
"La primera regla para escribir es escribir".
"El primer borrador se escribe con el corazón; el segundo con la cabeza".
2.12.08
Ferrer
En la interesante antología La Ciencia en la Poesía. Antología de la poesía científica española del siglo XIX (2008), de José María Núñez Espallargas, figura un extracto de El Universo (Barcelona, 1900) de Carlos Ferrer Mitayna (y no Mytaina, como aparece en el texto). Se trata de un largo poema, en seis cantos y más de 6.000 versos, en el que el autor hace un repaso a la historia del Universo y de la Tierra con un claro objetivo didáctico y de defensa de los avances científicos. En el segundo canto ("Ontología") se describen las especies minerales y los seres vivos que pueblan nuestro planeta, con versos como éstos:
Pirolusita, dicha manganesa, /a pesar de su aspecto tan oscuro, /aplícase a la química e interesa /en vidriería, alfar, siendo seguro /auxiliar del acero: va con esa /casiterita, piedra que aventuro /como base y origen del estaño; /al bronce y metalurgia dando apaño.
El Universo es sumamente raro. Núñez Espallargas solo encontró un único ejemplar en la Biblioteca Nacional. De Ferrer Mitayna dice el antólogo que se conoce poco, por lo que los datos que incluye en la semblanza son escasos. Entró como académico en la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona cuando era bachiller en la facultad de Ciencias y profesor de instrucción primaria. Su discurso de ingreso (1867) versó sobre la importancia de las ciencias físico-matemáticas. Más tarde publicó Concepto sinetológico de la vacunación obligatoria (1898). Ahora bien, tras una indagación en la RACAB estoy en condiciones de aportar algunos datos biográficos más sobre este desconocido autor. De acuerdo con la Nómina del Personal Académico, año académico de 1919 a 1920, Ferrer fue elegido miembro de número de la mencionada Academia el 6 de diciembre de 1866, "no cumplidos los veintidós años", por lo que su fecha de nacimiento más probable debió de ser 1845, más que la de 1844 sugerida por Núñez. Según consta en actas asistió a 526 sesiones, leyó varias comunicaciones y desempeñó cargos de responsabilidad en el seno de la Academia. En 1916 se acordó celebrar sus bodas de oro en la docta Corporación, y a este efecto se le hizo entrega en enero del año siguiente de un mensaje firmado por todos los académicos numerarios. A continuación fue servido en el salón de actos "un delicado lunch, con asistencia del Académico en cuyo honor se celebraba la fiesta, siendo este acto la coronación del justo tributo dedicado a tan estimado compañero." Sobre El Universo, no se hace en la Nómina mención alguna. Curiosamente tampoco hay ningún ejemplar en la Biblioteca. Sospecho que, a partir de un determinado momento, debió de ser el propio autor del poema el primer interesado en ignorarlo. Carlos Ferrer y Mitayna falleció el 25 de agosto de 1919.
1.12.08
Dos poemas de Joan Brossa
Aquí un hombre
Aquí un cadáver
Aquí una estatua
ENTONACIÓN
Son tantos los cambios que noto
en cuanto a lo que siento y veo
que si me acuerdo de tragedias
personales enciendo un cigarrillo
y salgo del poema
(De El saltamartí, Joan Brossa, 1969. Traducción: J.O.)







