30.9.08
Lomonósov
En el campo de las ciencias geológicas hizo importantes aportaciones en cristalografía y mineralogía. En 1745 publicó un catálogo de cerca de 3.000 minerales. Defendió el origen orgánico del carbón y del petróleo. Sus descubrimientos en el análisis químico de los minerales le convierten en un precursor de los estudios geoquímicos. Fue también uno de los primeros en aplicar el microscopio al estudio de los materiales geológicos. En su obra Sobre los estratos de la Tierra (1763) estudia la estructura de la corteza terrestre, divide los procesos geológicos en internos y externos y postula, mucho antes que otros autores, la idea de una Tierra dinámica y en continua evolución.
Pero Lomonósov no solo fue un científico, sino también un hombre de letras, historiador y filólogo. Escribió una Gramática que renovó el idioma literario ruso, combinando el eslavo eclesiástico con el coloquial. Es autor de tragedias, odas y poemas didáctico-científicos, como la “Epístola sobre la utilidad del vidrio” (1752). Pushkin le llamó “la primera universidad rusa”, pero como poeta no le tenía en gran consideración. No obstante, si el autor de Evgueni Onieguin pudo alcanzar geniales cotas poéticas es, en parte, gracias a la lengua dejada por Lomonósov.
29.9.08
Paul Newman
- Soy el mejor que hayas visto. Soy el mejor que hay. Incluso si tú me ganas, seguiré siendo el mejor.
Pues eso, el mejor.
27.9.08
De lo improbable a lo imposible
(De An Almanac, de Norman Douglas, 1945)
25.9.08
Marion Cran
No tengo jardín, ni entiendo de jardines, pero me gusta de vez en cuando leer literatura sobre jardines. No me refiero a manuales o tratados de jardinería, sino a ensayos o artículos literarios sobre ellos. Y en este campo creativo nadie como los ingleses. Beverly Nichols es todo un clásico, con obras muy apreciadas. Marion Cran, en cambio, es menos conocida, pero no menos entrañable. Hace poco encontré un libro suyo en una librería de lance de Barcelona y lo compré. El libro se titula The Garden of Ignorance (1917) y recoge su experiencia (o falta de ella) al diseñar el primer jardín de su casa.
El libro consta de una serie de textos sobre diversos temas: los arriates, los esquemas de colores, el palomar… Habla de azaleas, peonías, rododendros, montbretias, narcisos, clemátides; de los cuidados que necesitan y dónde conviene plantarlas. A las rosas les reserva un capítulo entero y no escatima consejos sobre linajes y parentescos. Gracias a ella me entero, por ejemplo, de que la variedad Commander Jules Graveraux es un cruce de la roja y perfumada Richmond y de Frau Karl Druschki, “the loveliest white of today”. En sus descripciones las rosas son como los aristócratas en las novelas de Proust: elegantes y conscientes de su alcurnia.
Pero no solo hay plantas y flores en el jardín de la señora Cran. “Pienso que pájaros y otros animales son parte de un libro de jardines”, asegura. En consecuencia, dedica unas emotivas páginas a sus gatos Zillah y Tatty-Bogle y a su fiel perro pastor Bouncer. Los vemos brincar y correr y tomar, perezosos, el sol. En el jardín de Mrs. Cran hay mucha vida.
Con este libro la autora abre al lector las puertas de su jardín particular, se lo muestra con todo el amor y dedicación de la que es capaz, y le invita a disfrutar de sus encantos. Y yo, muchos años después, he entrado en él y me he visto recompensado, por lo que, humildemente, le doy las gracias.
23.9.08
Piedras del sueño de Polífilo
El sueño de Polífilo es una amalgama de conocimientos varios: arqueológicos, arquitectónicos epigráficos…y también gemológicos. A lo largo del libro se enumeran gran cantidad de gemas, piedras semipreciosas y rocas ornamentales.
He aquí una lista, no exhaustiva, de algunas de ellas:
Granito rojo de Tebas, mármol, piedra númida, obsidiana, piedra de Paros, piedra lacónica, pórfido, ágata, turquesa, cinabrio, ónice, sardónice, ofita, alabastro, piedra lacedemonia, creta de Trípoli, jaspe, calcedonia, piedra galactita, piedra de Armenia, amatista, lapislázuli, granate, piedra eusebes, ámbar, carbunclo, diamante, berilo, topacio, zafiro, jacinto, rubí, heliotropo verde de Chipre, asbesto, ceraunio lusitano azul, selenita verde de Persia, piedra dionisia negra, esmeralda escita, topacio de Arabia, crisólito etíope, piedra serpentina, piedra Pilates, piedra augúster, magnetita, balaje, albayalde, mármol migdonio, piedra sinoquita, bórax, piedra chernita, hexaconthalito, crisoprasa, atizol, coaspite, paragonio, piedra espartopolia, hieratita, cetionide… Maravillosos nombres, la mayoría perdidos.
De España cita dos especímenes curiosos: la piedra pómez de Tarragona (de hecho no hay pumitas en Tarragona, por lo que puede que se trate de algún tipo de piedra tosca) y la piedra de Segóbriga, “invulnerable al paso del tiempo”, que sin duda es el yeso especular o lapis specularis que ya explotaban los romanos). Resulta curioso, sin embargo, que no cite el famoso brocatel o mármol brocatello, usado como piedra decorativa desde la antigüedad y que se extraía de canteras cercanas a Tortosa.
21.9.08
Y la respuesta es: Jaime de Angulo
De vuelta a California se casa y se instala en una cabaña en Big Sur. Cría caballos. Allí entra en contacto con los indios de Pit River, y comienza estudiar su lengua y su cultura, estudios que más tarde ampliará a otras etnias indias del norte de California. En Taos conoce a D. H. Lawrence, con quien acabará topando. En 1922 se divorcia de su primera mujer y publica su primera novela Don Bartolomeo. Un año después se vuelve a casar y es invitado por la universidad de Berkeley para dar clases sobre lenguas nativas americanas. Conoce a Carl Jung y a Bronislaw Malinowski.
En 1936 Angulo sufre un accidente de coche, a consecuencia del cual muere su hijo de doce años. Angulo y su mujer se separan, y él, profundamente afectado, se encierra en su casa de Big Sur. Lleva una vida retirada y recibe de vez en cuando las visitas de sus vecinos Robinson Jeffers y Henry Miller. También hace amistad con Ezra Pound y William Carlos Williams.
En 1948 se le detecta un cáncer, y es entonces cuando se concrentra en la escritura y escribe sus mejores obras: la novela The Lariat, sobre Fray Luis, un fraile español de la misión de San Carlos Borromeo del Carmelo; Indians with Overalls, sutil estudio etnográfico que dedica a Blaise Cendrars, al que había conocido en Europa; el poemario Coyote's Bones; el libro de cuentos Indian Tales, pensado para un público infantil; y Don Gregorio, memoria de su padre, de quien seguramente heredó su toque excéntrico. (Don Gregorio de Angulo, vasco de pura cepa, temía a los microbios; era seguidor de la cura Kneip, que entre otras recomendaciones prescribía dormir con las ventanas abiertas de par en par; llevaba trajes sin bolsillos y acarreaba una bandolera en la que, entre otras cosas, guardaba siempre tres pares de gafas, una brújula, un breviario, un rosario, dos cronómetros y cuatro pañuelos. "Don Gregorio de las Cositas, le llamaban).
Ezra Pound se convierte en su "manager" no oficial, ayudándole a colocar artículos y fragmentos de sus obras en varias revistas. Lo mismo harán otros poetas, como Marianne Moore, Robert Duncan, Kenneth Rexroth, Gary Snyder y Allen Ginsberg. Para entonces Jaime de Angulo está ya muy enfermo y en 1950 muere. Su cuerpo es incinerado y sus cenizas esparcidas en el bosque de Marin. Pero su voz no se apaga del todo. Pese al olvido, sus amigos preservarán su memoria. Henry Miller lo evocará en The Devil in Paradise y Jack Kerouac en Desolation Angels.
Uno de sus poemas "indios" de Coyote's Bones dice:
Coyote, que ululas en la colina,
¿es mi fuego el que te aflige?
O son los recuerdos de hace mucho tiempo
cuando eras un hombre que vagaba por las colinas.
Jaime de Angulo, todo un personaje a descubrir.
19.9.08
Adivinanza
En esta foto, ¿qué escritor es el tipo de la derecha, con pinta un tanto friqui, que aparece junto a un curandero indio, y del que William Carlos Williams dijo que era uno de los escritores más extraordinarios que había conocido?
Pistas:
1. Nació en París, de padres españoles.
2. Vivió la mayor parte de su vida en California.
3. Además de poeta fue lingüista y etnógrafo.
(Se admiten apuestas. La solución pasado mañana)
17.9.08
Camba y los canallas de la Academia
"- No tengo por qué ocultarle a usted la verdadera explicación de mi actitud. Es muy sencilla: académico es sinónimo de canalla. No quiero decir con esto que sean unos canallas todos los académicos. Quiero decir únicamente que la mayoría de los académicos han conquistado su entrada en la Academia a fuerza de doblar el espinazo, de cometer una serie inimaginable de vilezas , bajezas, villanías y traiciones de toda clase. De canalladas, en suma. Nada de eso se me pedía a mí. Pero no tenía ningunas ganas de entrar en una casa donde tantos otros habían entrado a codazos."
16.9.08
Foster Wallace
Aparentemente lo tenía todo: fama, éxito, prestigio, dinero. Sus alumnos de creative writing le adoraban, su familia le quería. Y pese a todo... decide quitarse la vida. La naturaleza humana es extraña y complicada. Lo único seguro es que ya no escribirá más; y que a partir de ahora cada vez que lo lea será difícil que me quite de la mente la tétrica imagen de su autor ahorcado. Una faena.
Descanse en paz.
15.9.08
Anita Page
Los obituarios hablan de ella como una de las actrices más conocidas y deseadas del Hollywood Dorado. Tras unos años de éxitos su vida cambió cuando en 1932 rompió su contrato con
En vísperas de
Unos años más tarde, cuando Pérez de Olaguer publica su reportaje Mi segunda vuelta al mundo (1943), dedica a Anita Page un capítulo: “Me recibe la belleza rubia de la estrella célebre. Y la cordialidad, amable y discreta, del aviador. Y hablamos… Hablamos de muchas cosas” Los viejos recuerdos del ayer se entrecruzan con las sombrías perspectivas de mañana. La guerra parece inminente. Al final del artículo, Pérez de Olaguer, desde el presente de la ocupación japonesa de Filipinas, se pregunta: “¿Qué habrá sido de Anita Page y de su marido y de la casa de ambos, junto al desembarcadero diminuto del legendario Cavite? ¿Qué habrá sido?...”
Anita Page no solo sobrevivió a la guerra, sino que vivió sesenta y cinco años más. Una larga vida para una estrella apagada.
13.9.08
Islas desaparecidas
Tras unos meses de constantes discusiones y forcejeos de repente cesaron las reclamaciones: a finales de aquel año, la isla desapareció de la vista. Desde entonces ha vuelto a asomarse un par de veces cerca de donde estuvo y vuelto a sumergirse con suma rapidez. La misteriosa isleta fue visitada en su día por Walter Scott e inspiró narraciones a Alejandro Dumas y Julio Verne. Del suceso también tuvo noticia el escritor norteamericano John Fenimore Cooper, quien tal vez se inspiró en él para escribir The Crater, or Vulcan’s Peak (1847).
El protagonista de esta novela es Mark Woolston, un marino que viaja al océano Pacífico, el buque naufraga y él encuentra refugio en una isla coralina. Un día, tras terribles temblores de tierra, ve cómo surge de las aguas una montaña volcánica –el Pico de Vulcano- de unos
Por cierto, la base científica de la novela es la teoría de los cráteres de elevación (“Erhebungs Theorie”), propuesta por el geólogo alemán Leopold von Buch (1774-1853), muy en boga en la época hasta que fue desplazada por la teoría de la subsidencia de Darwin.
11.9.08
Uñas volantes
(Mildred Natwick en Yolanda y el ladrón, 1945, de Vincente Minnelli. Guión de Irving Brecher)
9.9.08
7.9.08
Mamuts
John Stuart Beattie (1809-1895) fue un erudito escocés, profesor de griego en la universidad de Edimburgo, sabio humanista y poeta ocasional. Algunos de sus poemas tratan de modo festivo y ligero temas paleontológicos y estratigráficos. Uno de ellos se titula “Frozen Mammoths”, y dice así:
Mammoth, Mammoth! mighty old Mammoth!
Strike with your hatchet and cut a good slice;
The bones you will find, and the hide of the mammoth,
Packed in stiff cakes of Siberian ice.
Mamuts vivos en Alaska es lo que buscan los protagonistas de la novela The Mammoths Hunters (1895), de Willis Boyd Allen. Al final encuentran uno “congelado” en una extraña postura: patas arriba. Otras novelas ambientadas en períodos prehistóricos, desde La guerra del fuego (1909) de J.-H. Rosny, hasta el ciclo “Los Hijos de
En el Bestiario de Ferrer Lerín se recoge una inquietante descripción del mamut, aparecida en el Diccionario Infernal de Collin de Plancy, y tomada del trtado Disquisitionum Magicarum (1599), del jesuita P. Martín del Río:
“Mammouths. Animal fabuloso de Siberia, que es objeto de veneración entre aquellos pueblos; tiene cuatro o cinco varas de longitud; su color es gris, su cabeza muy larga, y muy ancha su frente; le salen a cada uno de sus lados, sobre los ojos, dos cuernos que a su voluntad alarga o encoge. Tiene la facultad de extenderse considerablemente mientras camina, y de reducirse a un tamaño muy pequeño cuando descansa; sus patas se asemejan, por su grueso, a las del oso.”
6.9.08
Conradiana, en versión electrónica
A partir de ahora se puede descargar gratuitamente desde este blog.
Agradezco la ayuda de mi hijo Juan en la realización y puesta a punto de esta conversión en libro electrónico.
En el futuro tengo pensado ir publicando otros textos, de corta tirada, anteriormente publicados por mí en edición privada.
5.9.08
Vernon Lee
(Nota: Este es un fragmento del artículo "Vernon Lee, o la vida como una jardinería", cuyo autor es un servidor, y que aparece en el último número, 76, de la revista Clarín)
3.9.08
Book-hunting en Sussex
Circunstancias familiares me han llevado en el mes de agosto a pasar unos días en Worthing, Sussex. Worthing es un agradable sea resort, con su Pier y su Marine Promenade al estilo Brighton, pero en pequeño. Como el tiempo no estaba para tomar el sol en la playa, me dediqué a recorrer librerías. A parte de la inevitable Waterstone’s, encontré una librería de viejo bastante bien surtida, Badger’s. Allí me compré una edición de 1821 de Gertrude of Wyoming and Other Poems, del escritor escocés Thomas Campbell, con preciosos grabados dibujados por R. Westall, y el ensayo W.H. Hudson. A Vision of Earth (1946), de Robert Hamilton. En la librería anticuaria Colin Page de la vecina Brighton, tuve la suerte de que me regalaran, por mi cumpleaños, un bello ejemplar, ricamente encuadernado en piel, de Curiosities of Natural History (Fourth Series), del naturalista y zoófago Francis T. Buckland, hijo del excéntrico geólogo William Buckland, publicado en 1900. Dicho ejemplar había sido obsequiado en su día por
1.9.08
Ya estoy aquí
(W.C. Fields -Mr. Micawber- en David Copperfield, 1935, de George Cukor)



