24.7.08

Vacaciones

Este blog se toma un descanso hasta septiembre.
A todos sus lectores les deseo un buen verano.

23.7.08

Noticias de la China

“Voy a describir lo que sé y conozco de la vida en China, tal como se ha ofrecido a mi observación durante una larga residencia en casi todos los puertos de comercio, ayudada por frecuentes viajes al interior del país.” Así empieza Eduardo Toda La vida en el Celeste Imperio (1887), raro e interesantísimo libro de viajes dedicado a China. Al reusense Eduardo Toda y Güell (1855-1941), diplomático y escritor, se le considera el primer egiptólogo español. De su estancia en la tierra de los faraones se trajo gran cantidad de antigüedades, incluidas varias momias. En Cerdeña estudió el legado cultural catalán. Fue también un reputado bibliófilo y bibliógrafo. Destinado en 1876 a Macao como vicecónsul, pasó luego a Hong Kong y Shangai. Fruto de esta estancia de seis años fue el mencionado libro.
Nada de la vida y costumbres chinas se le escapa al autor. Toda habla con detenimiento acerca de cómo visten, dónde viven y qué comen los chinos. Sus hábitos alimenticios no pueden dejar de chocarle y, en consecuencia, nos proporciona detalles exactos. Por ejemplo, en Cantón menciona, junto a la Puerta de Tchu Sing, un establecimiento llamado Vusiang Keu Miao Yupú, o sea, “A la fragante abundancia, restaurante de perros y gatos”, y da la tarifa de precios: criadillas de perro negro, 6 céntimos; una cazuela grande de carne de gato, 6 reales; un par de ojos de gato negro, 18 céntimos. Otras curiosidades llaman su atención: las bandas de leprosos que asaltan a los transeúntes en las ciudades exigiendo limosna, los usos amorosos y mortuorios, sus diversiones (“el pueblo chino… se divierte poco”), las casas de prostitución, los fumaderos de opio…Le escandaliza la situación rebajada, casi esclavizante, de la mujer (“para ella la hora de la redención no ha sonado todavía”). “El europeo –escribe- debe forzosamente viciarse en aquellas regiones…muchos pasan indiferentemente por el país, que contemplan sin curiosidad ni gusto, y bastantes por desgracia, dejan el dinero, la salud, y a veces el honor, en las noches de crápula de las concesiones extranjeras.” Me imagino al anciano Toda, en su retiro de Escornalbou, rodeado de libros y bibelots chinos, rememorando, quién sabe si con nostalgia, sus juveniles días en el Celeste Imperio.

21.7.08

Voltaire

El 1 de noviembre de 1755 Lisboa se vio afectada por uno de los sismos de mayor magnitud de los tiempos modernos. El terremoto se sintió en media Europa y el posterior tsunami y los incendios dejaron la capital lisboeta arrasada y sumida en el caos. Tan grande calamidad tuvo una enorme repercusión en todo el mundo civilizado y generó una ingente cantidad de papeles de todo tipo: religiosos, morales, filosóficos, científicos…Voltaire no desaprovechó la ocasión, y escribió un “Poema sobre el desastre de Lisboa” (1756). Tres años más tarde, en su Candide o el optimismo, vuelve a arremeter, a propósito del terremoto lisboeta, contra los prejuicios de la religión y las concepciones deístas, haciendo del optimista mentor Pangloss una burda caricatura de Leibniz.
El nivel de conocimientos del filósofo francés sobre materias geológicas era limitado. No creía que los fósiles –lapides figurati- pudieran corresponder a restos orgánicos, por el contrario los consideraba meros caprichos de la naturaleza. Se preguntaba con ironía si las conchas petrificadas que se encontraban en las montañas no serían sino conchas dejadas por los peregrinos. Tampoco las teorías de la Tierra que proliferaron en al primera mitad del siglo XVIII eran santo de su devoción. Cuando en 1748 salió Telliamed, ou Entretiens d’un philosophe indien avec un missionaire français sur la diminution des eaux, la formation de la terre, l’origine de l’homme, etc., obra póstuma del diplomático Benoît de Maillet (1656-1738), Voltaire lo atacó virulentamente. De hecho era una obra singular para la época. Escrita en forma de diálogo, un erudito indio llamado Telliamed (De Maillet al revés) va desgranando una serie de ideas sobre la Tierra, algunas de ellas bastante novedosas y arriesgadas para la época: la disminución gradual del nivel del mar a partir de un océano primigenio que cubría por entero la superficie de la tierra, el origen de la vida terrestre a partir de semillas procedentes del espacio exterior (un claro precedente de la teoría de la panspermia), la naturaleza orgánica de los fósiles, la edad de la Tierra cifrada en millones de años... Voltaire tachó a De Maillet de charlatán. No siempre los genios tienen razón.

20.7.08

Redacción

En Lost Lectures, or The Fruits of Experience (1932) -“charlas la mayoría dirigidas a públicos imaginarios”- Maurice Baring recuerda los años juveniles en Londres en los que asistía a una crammer de Garrick Street, establecimiento especializado en preparar a jóvenes que querían examinarse para entrar en el Foreign Office o el Servicio Diplomático. Entre los profesores de la academia estaba Monsieur Esclangon, que enseñaba francés. “Era como un personaje de las novelas de Anatole France: suave como un ratón, sensible como un micrófono y agudo como una aguja. Dejaba a parte los términos técnicos y se concentraba en el estilo y la elegancia…” Uno de los ejercicios que tuvo que realizar el entonces aspirante a diplomático Mr. Baring fue una redacción acerca de una cita sacada, según el profesor Esclangon, de un libro. Qué libro era nunca llegó a saberlo el examinando, pero la cita era la siguiente: “Aimez-vous les uns les autres: c’est beaucoup dire. Supportez-vous les uns les autres: c’est déjà assez difficile”. En su "charla" nada nos dice el autor de Daphne Adeane sobre cómo le fue la redacción, pero a juzgar por su innato esprit y facilidad para los idiomas seguro que pasaría con nota.

19.7.08

Diálogo de cine

Errol Flynn: Os he amado toda la vida.
Mary Stuart: ¡Pero si me conocisteis ayer!
Errol Flynn: Ayer empezó mi vida.

(De El burlador de Castilla (Adventures of Don Juan, 1948) de Vincent Sherman. Guión de George Oppenheimer y Harry Kurnitz)

17.7.08

Para ayudar a formar una biblioteca

Gabriel Naudé (1600-1653) fue un médico y polígrafo francés que ha pasado a la historia por su labor como bibliotecario. Cuando publicó Advis pour dresser une bibliothèque (1627) estaba al servicio del presidente De Mesme. Tenido por un libertino escéptico, escribió a lo largo de su vida una treintena de eruditas obras sobre historia, ciencia, política y bibliografía. Su mayor fama la alcanzó, sin embargo, como bibliotecario de grandes personajes, como la reina Cristina de Suecia, el cardenal Barberini, Richelieu y, sobre todo, Mazarino, a quien sirvió durante una década.
Ahora, la editorial asturiana KRK publica, por vez primera en español, las Recomendaciones para formar una biblioteca. Evaristo Álvarez Muñoz, que ya nos había brindado en la misma editorial su versión de la Protogaea de Leibniz, se ha encargado, con su habitual maestría y solvencia, del prólogo, traducción, notas y bibliografía de y sobre Naudé, así como de sendos apéndices sobre bibliotecas y los más de trecientos autores mencionados en el texto –muchos de ellos desconocidos en la actualidad-, imprescindibles para situar a la obra en su contexto temporal.
Recomendaciones…puede considerarse el primer manual de biblioteconomía moderno, en el que se nos presenta de forma racional y sistemática lo que, según el saber de la época, debía de ser la biblioteca “ideal” de cualquier esprit fort que tuviese a bien disponer de una de ellas. En el libro se dan avisos e instrucciones acerca de qué autores y libros, clásicos y modernos, de entre los escritos en cada rama o compartimiento del saber humano, es conveniente que figuren en toda buena biblioteca. También se aconseja sobre cómo adquirir, cuidar y ordenar los libros. Una biblioteca, según Naudé, debe de ser universal, selectiva y pública; lo que apunta claramente hacia los ideales de la Ilustración. En definitiva, este es un libro que debería estar en cualquier biblioteca que se precie.

15.7.08

Taconita

Cuando era niño solían regalarme unos libros minúsculos, muy de moda entonces, pertenecientes a la llamada “Enciclopedia Pulga”. Uno de estos ”pulga” se titulaba Hurgando en las entrañas de la Tierra, y su autor era Abel Esquiroz, un todoterreno que también tenía otros variopintos títulos en dicha colección. El citado librito iba de de recursos naturales, minerales y energéticos, y en él se mencionaba un mineral de hierro de Minnesota llamado taconita, cuya explotación constituía “uno de los mayores progresos realizados por el hombre en la explotación del hierro”. Yo no había oído hablar nunca de la taconita, pero aquello excitó mi imaginación hasta el punto de inventarme –influencias de los tebeos- un superhéroe llamado Rocaman, el cual necesitaba la taconita para poder desplegar sus fantásticas habilidades. Su gran enemigo era un malvado magnate, llamado Zador (sí, anagrama de mi apellido) el cual pretendía hacerse con toda la producción de taconita del mundo para quitarle a Rocaman sus poderes. En fin, la cosa no pasó a mayores, afortunadamente, pero cuando empecé a estudiar la carrera de Ciencias Geológicas consulté el voluminoso Tratado de Mineralogía de Klockmann y Ramdohr, para saber más sobre la taconita, pero allí no figuraba. ¿Cómo era posible? ¿Se la habría inventado el tal Esquiroz?. La duda se resolvió poco después cuando se me ocurrió consultar el Diccionario de Geología y ciencias afines de la Editorial Labor. Allí sí que estaba la taconita; pero no en la sección de Mineralogía, sino en la de Petrografía, pues se trata de una roca silícea: “Nombre local que se usa en el distrito del Lago Superior (Estados Unidos) para un pedernal ferruginoso de edad animikiana”. La taconita, pues, no era ninguna fantasía, existía de verdad y Esquiroz no mentía; pero eso de la edad animikiana, no dejaba de tener su misterio...

13.7.08

Muros

Allí donde hay muros que encierran, habrá abusos detrás de ellas.

(De An Almanac, de Norman Douglas, 1945)

8.7.08

Poictesme

James Branch Cabell (1879-1958), escritor sureño amante de Europa y de la Edad Media, inauguró el “ciclo de Poictesme” en 1904 con la novela Gallantry. A esta siguieron más de una docena, entre las que destaca Jurgen (1919). En ella se cuenta la historia de un poeta convertido en prestamista al que un diablo caritativo ha hecho desaparecer a su temperamental mujer. Jurgen inicia entonces su búsqueda por míticos países bajo diferentes apariencias. A lomos de un centauro se traslada al vecino reino de Glathion. Allí conoce a la bella Ginebra, futura esposa del rey Arturo, de la que se enamora. Viaja luego al país de Cucaña, donde se encuentra el dormitorio del Tiempo. En Leuké se casa con una hamadríade del bosque y asiste a la caída de Seudópolis, la capital de oro y marfil, por las hordas de Filistea. No acaba aquí el fantástico periplo de Jurgen. Desciende al Infierno de los ancestros, se entrevista con Satanás y descubre que la religión del Infierno es el patriotismo y su forma de gobierno la democracia ilustrada. Pasa a continuación al Cielo, que se halla encima del Infierno, a fin de que las afortunadas almas vean aumentada su felicidad con solo bajar la mirada y contemplar las torturas infligidas a los condenados.
A lo largo de todo el ciclo Cabell exhibe una desbordante imaginación y un demoledor sentido de la sátira para retratar la estupidez humana. Su estilo es culto, moroso y barroco, algo poco usual en las letras norteamericanas. Cuando se publicó Jurgen, la New York Vice Society lo declaró irreverente y obsceno. El libro fue retirado de las librerías, comenzó a circular bajo mano y se convirtió en un éxito de escándalo. Cabell se vio súbitamente catapultado a la fama. En los años treinta, sin embargo, el mundo de Poictesme dejó de interesar y la estrella de Cabell se fue apagando poco a poco. Como tantos otros.

6.7.08

Lasheras

De los antiguamente llamados reinos de la Naturaleza -el animal, el vegetal y el mineral- los dos primeros han surtido profusamente a la poesía. La fauna –recordemos tan solo las fábulas protagonizadas por animales- y la flora –árboles, flores, bosques…- han suministrado a lo largo del tiempo una gran variedad de imágenes y metáforas poéticas. Menos transitada, la gea ha sido utilizada en algunos casos como representación de algo inerte o inmutable, cosa que, evidentemente, no se corresponde con la realidad. En cualquier caso, parece que resulta más difícil encajar en un poema un anticlinal o una casiterita que un cisne o un nenúfar.
Deshaciendo tópicos, Javier Lasheras nos presenta en su último y espléndido poemario Fundición (2008) un hermoso poema erótico con un inusual léxico “geológico”. Este es el poema:


PAVANA PARA CUATRO MANOS


No basta con oir la música; además hay que verla.

Igor Stravinski

Cuando miro hacia atrás mi tiempo que es decir
las mujeres que he amado y abro mis manos
para ver el extraño presente de sus cuerpos
del río de lava o mar en calma, mis pulmones crujen
como la estela de un asteroide sin destino.

Pero si te miro, sonrisa mineral del paraíso,
de la lumbre serena de tus manos me llega
ese quiero ser tu piedra y tu horizonte,
tu última herida...

Y aquí yago, besando el origen del mundo
mientras tú entretejes triángulos de agua
en la partitura geológica de nuestra carne

-este olor de cuerpos a café recién hecho-,

la música que vemos cuando nos tocamos.

4.7.08

Fenton

Frank Fenton fue uno de los guionistas más prolíficos de Hollywood. Conocía muy bien las interioridades y miserias de la industria del cine. En noviembre de 1938 publicó en la revista The American Mercury un acerbo artículo titulado "The Hollywood Literary Life". En él decía, entre otras cosas, que úlceras, ingratitud, frustación y bancarrota eran de las pocas cosas que un escritor de serie B, como él, podía esperar en la meca del cine. En aquella época Fenton era amigo y compañero de correrías de John Fante, y juntos escribieron algunos guiones con resultados más bien decepcionantes. El personaje del escritor Frank Edgington, en Sueños de Bunker Hill de Fante, está inspirado en Fenton.
Entre los guiones que escribió Fenton está el de Fort Bravo (Escape from Fort Bravo, 1953), intrepretada por William Holden. En la película interviene también el gran actor secundario William Demarest, uno de los los actores fetiche de Preston Sturges. En un momento determinado de la película Demarest tiene una línea memorable: Dice: "Hay un límite para todo, excepto para la estupidez".

2.7.08

Perlas de selectividad

Me indica mi compañero Lope Calleja que la cosecha de “perlas” correspondiente a los exámenes de selectividad en Oviedo, convocatoria de junio, ha sido bastante escasa. De todos modos algo ha habido. Estos son algunos ejemplos, literales, extraídos de los exámenes de la asignatura Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente.

Causas de la deforestación:
. por emplear esos lugares para la plantacion de la coca, droga que se utiliza en el mercado negro
. el afan de riqueza, la voracidad y la pobreza.
. el sobrepastoreo, la pesca…
. para hacer túneles

- La energía divaga entre los distintos niveles tróficos.

- La ganadería es un proceso en el cual se obtiene mucha materia organica,... también conlleva efectos paisajisticos al estar los animales sueltos en el monte.

- el petróleo, que lo tienen los países no amistosos…

- Devido a la masa de animales la tierra adquiere una situación de anaerobia por pisamiento.

- La energía eolica se utilizó tiempo atrás para los molinos de agua.

- Los bosques dan lugar a folios, hojas (papeles),…y además contribuyen al efecto invernadero.

- los residuos solidos urbanos son todo tipo de residuos solidos (a veces liquidos)