21.9.08

Y la respuesta es: Jaime de Angulo

Nacido en París, en 1888, de padres españoles, Jaime de Angulo se trasladó a los dieciocho años a San Francisco, justo a tiempo para el terremoto de 1906. Ileso, se establece en Alturas, donde por algún tiempo regenta un pequeño rancho. Luego se marcha a Nueva York a estudiar medicina en la universidad Johns Hopkins. En 1911 la New York Labor Company le publica su primer libro, The Trial of Ferrer: A Clerical-Judicial Murder, una diatriba contra la ejecución del pedagogo Ferrer y Guardia en Barcelona a consecuencia de los desórdenes de la Semana Trágica.
De vuelta a California se casa y se instala en una cabaña en Big Sur. Cría caballos. Allí entra en contacto con los indios de Pit River, y comienza estudiar su lengua y su cultura, estudios que más tarde ampliará a otras etnias indias del norte de California. En Taos conoce a D. H. Lawrence, con quien acabará topando. En 1922 se divorcia de su primera mujer y publica su primera novela Don Bartolomeo. Un año después se vuelve a casar y es invitado por la universidad de Berkeley para dar clases sobre lenguas nativas americanas. Conoce a Carl Jung y a Bronislaw Malinowski.
En 1936 Angulo sufre un accidente de coche, a consecuencia del cual muere su hijo de doce años. Angulo y su mujer se separan, y él, profundamente afectado, se encierra en su casa de Big Sur. Lleva una vida retirada y recibe de vez en cuando las visitas de sus vecinos Robinson Jeffers y Henry Miller. También hace amistad con Ezra Pound y William Carlos Williams.
En 1948 se le detecta un cáncer, y es entonces cuando se concrentra en la escritura y escribe sus mejores obras: la novela The Lariat, sobre Fray Luis, un fraile español de la misión de San Carlos Borromeo del Carmelo; Indians with Overalls, sutil estudio etnográfico que dedica a Blaise Cendrars, al que había conocido en Europa; el poemario Coyote's Bones; el libro de cuentos Indian Tales, pensado para un público infantil; y Don Gregorio, memoria de su padre, de quien seguramente heredó su toque excéntrico. (Don Gregorio de Angulo, vasco de pura cepa, temía a los microbios; era seguidor de la cura Kneip, que entre otras recomendaciones prescribía dormir con las ventanas abiertas de par en par; llevaba trajes sin bolsillos y acarreaba una bandolera en la que, entre otras cosas, guardaba siempre tres pares de gafas, una brújula, un breviario, un rosario, dos cronómetros y cuatro pañuelos. "Don Gregorio de las Cositas, le llamaban).
Ezra Pound se convierte en su "manager" no oficial, ayudándole a colocar artículos y fragmentos de sus obras en varias revistas. Lo mismo harán otros poetas, como Marianne Moore, Robert Duncan, Kenneth Rexroth, Gary Snyder y Allen Ginsberg. Para entonces Jaime de Angulo está ya muy enfermo y en 1950 muere. Su cuerpo es incinerado y sus cenizas esparcidas en el bosque de Marin. Pero su voz no se apaga del todo. Pese al olvido, sus amigos preservarán su memoria. Henry Miller lo evocará en The Devil in Paradise y Jack Kerouac en Desolation Angels.
Uno de sus poemas "indios" de Coyote's Bones dice:

Coyote, que ululas en la colina,
¿es mi fuego el que te aflige?
O son los recuerdos de hace mucho tiempo
cuando eras un hombre que vagaba por las colinas.

Jaime de Angulo, todo un personaje a descubrir.

6 comentarios:

  1. En mi vida lo había oído nombrar. Qué biografía tan rica, tan extraña. Si traduces algún poema más se agradecerá.
    Un abrazo.
    JLP

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  2. Yo tampoco sabía nada. Pero su peripecia vital no es moco de pavo. ¿De dónde sacas semejantes informaciones? Deberías recogerlas en un libro. Un abrazo

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  3. Sinceramente, Jorge, creí por un momento que se trataba de una invención, de una envolvente y bien urdida invención erudita. He visto luego que, en efecto, el personaje existió y que incluso Hiperión tiene publicado uno de sus libros. Es una historia asombrosamente atrayente. Gracias por regalarnos estas perlas. Un abrazo.

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  4. Siempre me he sentido atraído por estos autores que han quedado arrumbados del "mainstream" y, sin embargo, al menos en mi opinión, poseen tantos méritos o más que otros más conocidos. Jaime de Angulo es uno de ellos. (A su lado el famoso Carlos Castaneda es un aficionado con ínfulas, por no decir un impostor).
    Habrá más posts de este tipo.
    JLP: Más adelante colgaré otro poema de Angulo.
    Gracias a todos y un abrazo.

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  5. Pensé que hablabas de Jaime de Angulo y de Ordaz, pero no, busqué por ahí, y pido disculpas por no creer en ti, veraz geólogo.

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  6. Disculpado estás, amigo Ferrer. Hasta yo dudé de él al principio.

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