18.5.08

El magalosauro de Dickens

En el primer párrafo de la novela Casa desolada (Bleak House, 1852-53), Charles Dickens nos presenta un Londres intransitable y fantasmagórico, con una sorprendente alusión paleontológica: “Implacable tiempo de noviembre. Tanto barro en las calles como si las aguas acabaran de retirarse momentos antes de la faz de la Tierra, y no sería de extrañar encontrarse con un Megalosaurus de más o menos doce metros de largo, marchando pesadamente, como un lagarto elefantino, en dirección a Holborn Hill” En una reciente edición anotada de esta novela (Valdemar, 2008), hay nota aclaratoria para Holborn Hill, pero no para Megalosaurus; tal vez en la creencia de que el lector de hoy en día ya sabe qué cosa es un megalosauro.
La primera noticia escrita del Megalosaurus (“lagarto grande”) la dio en 1822 un médico llamado James Parkinson, quien habría de ser recordado por la enfermedad que lleva su nombre. Parkinson analizó un gran diente fósil encontrado en Stonesfield, llegando a la conclusión de que debía pertenecer a un reptil de gran tamaño Dos años más tarde el excéntrico geólogo William Buckland publicó una descripción del esqueleto de un Megalosaurus, adelantándose en ello a Gideon Mantell, conocido recolector de fósiles y descubridor del Iguanodon.
Años más tarde, el Megalosaurus sería uno de los dinosaurios modelados y expuestos en el Crystal Palace, que había sido desmantelado después de la Gran Exposición de 1851 y vuelto a edificar en un parque de Sydenham, en las afueras de Londres. Las reproducciones, a tamaño natural, fueron obra de escultor Benjamin Waterhouse Hawkins, asesorado por el anatomista y paleontólogo Richard Owen, del Museo de Historia Natural. Tras su apertura en 1854 el público acudió en masa a ver aquellos espantables monstruos prehistóricos, Ahora se sabe que, desde el punto de vista científico, todas las restauraciones eran erróneas; pero la muestra fue un éxito popular durante muchos años. Y lo que es seguro es que muchos de los visitantes, al ver el imponente Megalosaurus, se acordarían al instante de Dickens y su Casa desolada.

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