26.7.07

Conradiana (V): Mujeres

En sus comienzos Joseph Conrad fue considerado como un escritor esencialmente "de hombres", debido a sus narraciones pobladas de marinos, colonos y aventureros. El negro del "Narcissus" fue elogiada por algún crítico porque "no había una sola enagua en todas sus páginas". Ciertamente, en sus relatos y novelas, los personajes femeninos no alcanzan por lo general la profundidad psicológica y riqueza de matices de los masculinos. Suelen ocupar un lugar secundario y ser más estereotipados, si bien no faltan las finas caracterizaciones, como Flora de Barral (Azar), Natalia Haldin (Bajo los ojos de Occidente), Winnie Verloc (El agente secreto) o Doña Rita de Lastaola (La flecha de oro).
Es de suponer que a lo largo de su vida como oficial de la Marina Mercante debió de conocer mujeres de muy diversa procedencia y condición, incluida el tipo de euroasiática sensual y exótica que vemos en la Aïssa de Un vagabundo de las islas o en la Joya de Lord Jim. En una carta a su amigo, R. B. Cunninghame Graham vaticinó de su hijo Borys: "él será un homme à femmes como tú y como yo". Y otro amigo, Jósef H. Retinger, habló en cierta oportunidad de los affaires louches del autor de Victoria. En su esfera privada, una vez retirado del mar y dedicado a la escritura, Conrad se casó en 1896 con una mecanógrafa llamada Jessie George, dieciséis años más joven que él. El matrimonio funcionó, con algunos altibajos, hasta la muerte del escritor sin que se le conocieran infidelidades manifiestas. En 1916 el matrimonio Conrad conoció a la joven periodista americana Jane Anderson. En los meses siguientes estuvo en varias ocasiones en su casa y al parecer Conrad se desvivió por ella, hasta el punto de levantar sospechas en su esposa, que creyó que le estaba engañando con ella. Hubo crisis, y si hubo affair lo llevó con mucha discreción.
El personaje de Jane Anderson es de por sí digno de una novela. Nacida en Atlanta, Georgia, pronto destacó por su afán de notoriedad y habilidad para rodearse de celebridades. Se casó con el compositor Deems Taylor y quiso probar suerte como escritora, sin mucha fortuna, publicando algunos relatos cortos en revistas como Collier's y Harper's Weekly. En 1915 vino a Inglaterra como corresponsal de guerra para el Daily Mail. Tras la contienda trata sin éxito de hacerse actriz en Hollywood, frecuenta los ambientes bohemios de París y acaba cayendo en el alcohol y las drogas. Socorrida por unas monjas se convierte al catolicismo. En los años treinta se casa con un noble español, el marqués Álvarez de Cienfuegos. Se inclina políticamente por el fascismo. Al poco de estallar la guerra civil es detenida y acusada de espía franquista. Tras pasar por una cheka es liberada. Durante la Segunda Guerra Mundial la encontramos en Berlín como locutora al servicio de la propaganda nazi. Al lado de las diatribas de Lady Haw Haw, como es conocida por los británicos, las peroratas de Ezra Pound parecen cuentos de niños. En 1947 es arrestada en Austria y entregada a las autoridades militares acusada de traición, pero misteriosamente su causa es sobreseída y ella puesta en libertad. A partir de ahí las pistas se desvanecen. A principios de los cincuenta se la supone viviendo de nuevo en Madrid. Conrad queda ya muy lejos. Se ignora cuándo murió y dónde está enterrada.

1 comentario:

  1. Anónimo11/8/10 1:04

    Jane Anderson en 1950 fue a vivir a un pueblecito de extremadura donde su marido tenia una propiedades, Almoharín ella se dedicaba a dar clases de ingles a los niños del pueblo contando sus historias y fotos con franco o hitler.Cuando sequeda viuda se va a vivir con sus criadas al pueblo y más tarde a Cáceres, cuando ya es mayor la familia de su marido se la trae a vivir a Madrid y en Madrid murió en 1972 y fué enterradaen la almudena.

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