18.4.15

Hanley

James Hanley (1901-1985) 

Entre los escritores influenciados en mayor o menor medida por la obra de Joseph Conrad, James Hanley es en mi opinión uno de los más destacados. Nacido en el seno de una familia irlandesa de marineros, siendo un adolescente se enroló en un buque mercante y en los siguientes años se dedicó a navegar alrededor del mundo. Falsificando su edad se alistó en las Fuerzas Canadienses Expediconarias y luchó en la I Guerra Mundial en Francia. A partir de 1924 se estableció en Inglaterra y Gales, trabajando primero en diversos oficios y más tarde dedicándose a la escritura.
Escribió veintinueve novelas, algunas de ellas -por ejemplo Drift (1930), Boy (1931), Hollow Sea (1938), The Ocean (1942), Sailor's Song (1944) o The Closed Harbour (1952), tratan de temas y ambientes marítimos. Esta última, Puerto cerrado (Seix Barral, 1990, traducción de Elsa Mateo) es una de las mejores y más significativas de Hanley. Narra la incesante búsqueda del capitán Eugène Marius por encontrar un empleo de comandante de un barco mercante. Marius, con cierta fama de gafe, lucha por acabar con el rechazo en el mundillo de la marina después de que en un confuso accidente se hundiera el barco que él mandaba. 
La novela retrata en tonos sombríos los ambientes portuarios de Marsella, sus tabernas y prostíbulos, escenarios del intento infructuoso de Marius por volver a hacerse a la mar. La novela se inicia, como en Lord Jim, con un descripción física del protagonista: "Su presencia en la avenida era claramente visible, la gente se daba la vuelta para mirarlo. La intensa luz del sol caía sobre él horadando su negrura, porque iba de negro de pies a cabeza, desde su chaquetón con insignia de capitán hasta la brillante gorra de visera que llevaba encasquetada sobre la frente." Pero a diferencia de Lord Jim, Marius terminará enloqueciendo sin hallar su redención. Las obras de Henley, a menudo oscuras y violentas, fueron admiradas por escritores contemporáneos, de E. M. Forster a Anthony Burgess, y de William Faulkner a  Doris Lessing. Un escritor, en fin, a recuperar.

14.4.15

Problema a la vista



-¿No teme usrted recorrer el barco en mi compañía? -inquirió la muchacha.
-¿Tan terrible resulta?
-Tengo fama de vampiresa.
-Y yo de hombre inasequible.
-Dicen -insisitió la joven- que no hay quien me resista.
-Y aseguran -respondió Milton- que yo soy inamovible.
-¡Magnífico! -palmoteó la muchacha-. Estamos a punto de resolver un problema que ha intrigado a mucha gente y ha sido objeto de muchas polémicas.
-¿Qué problema es ese?
-¿Qué sucede cuando una fuerza irresistible se encuentra con un objeto inamovible?

(G. L. Hipkiss, La dama de los brillantes. Ediciones Clíper, 1949)

10.4.15

G. L. Hipkiss


Leí por primera vez Las travesuras de Guillermo, de Richmal Crompton, en un ejemplar de la Editorial Molino que había en casa. La traducción era de Guillermo López Hipkiss y los dibujos de Thomas Henry. Solo mucho después supe que el traductor de este libro fue también uno de los autores más  populares de novelas policiacas y de aventuras de los años cuarenta y cincuenta.
Guillermo López Hipkiss nació en Novellana (Asturias) en 1902. Se estrenó como traductor antes de la guerra y como autor después de ella hasta su fallecimiento en Barcelona en 1957. Bajo el nombre de G. L. Hipkiss -a diferencia de otros escritores de novela de quiosco no tuvo que cambiarse el nombre para parecer extranjero, cosa muy corriente en la época- publicó en distintos sellos editoriales numerosos títulos protagonizados por el detective Perry Baxton, el periodista Bob Lester o el inspector británico Edward Cronwell, entre otros.
Pero su más conocida creación literaria es sin duda la del multimillonario Milton Drake, "El Encapuchado". Desde 1946 hasta 1953 salieron en Ediciones Clíper, con gran éxito de público, 80 entregas protagonizadas por el citado justiciero de Baltimore. Como dice Salvador Vázquez de Parga, en La novela popular en España (2000): "Por obra y gracia de Guillermo López Hipkiss, Baltimore, una especie de Nueva York provinciana, se pobló de gángsters, de policías y de enmascarados que se perseguían unos a otros, los policías a los enmascarados, estos a los gángsters y los gángsters, un poco olvidados por la policía, a las opulentas presas de la alta sociedad del lugar a la que casualmente pertenecían los enmascarados. Y todo, enmascarados incluidos, resulaba perfectamemte creíble en ese mundo de fantasía que había ideado Guillermo López Hipkiss, porque lo había hecho con sencillez y con elegancia, utilizando elementos folletinerscos pero huyendo del lenguaje de los folletines".

6.4.15

Abrazados a su propia muerte


     Los batientes se abrieron con fuerza, apareciendo dos hombres de aspecto  poco recomendable (...).
     El primero de ellos bramó una pregunta.
     - ¿Qué escorpión venenoso llamado Frank Ger ha llegado a este "saloon", después de asesinar a nuestro hermano?
     Frank, que no había perdido de vista la puerta ni un solo momento, respondió desdeñosamente:
     -Yo soy Frank Ger. Y el único veneno que poseo, para "perros", está en la boca de mis revólveres.
     Los dos facinerosos se volvieron como mordidos por un áspid, drigiendo sus ojos hacia el hombre que acababa de insultarles.
     -¡Te descuartizaremos, chacal!
     -A ver cómo.
     Los dos Clayton llevaron las manos a sus revólveres.
     Demostraron ser dos hombres rápidos, habituados al uso de las armas.
     Pero Frank hubiera podido enseñarles mucho. Había pólvora en su mano y... veneno en sus disparos.
     Le bastaron dos.
     Los dos forajidos quedaron frenados en su propósito por aquellos diminutos aunque mortíferos plomos.
     Se abrió un caño en sus rostros, justo en medio de las cejas, y se doblaron como dos peleles de trapo, hasta rebotar en el suelo, donde quedaron completamente inmóviles, abrazados a su propia muerte.

(Bernard Lee, La Jauría. Ediciones Toray, 1968)
 

1.4.15

Coincidencias

Humberto I de Italia

Hay ocasiones en que la historia parece rizar el rizo de la verosimilitud. Es el caso, por ejemplo, de lo sucedido al rey Humberto I de Italia (1844-1900), que cierto día de 1900 se asombró al observar que el propietario del restaurante donde cenaba tenía un gran parecido físico con él. Impresionado por la coincidencia, le mandó llamar y comprobó aún con mayor sorpresa que ambos habían nacido el mismo día del mismo año (14 de marzo de 1844); que el propietario estaba casado con una mujer  que tenía el mismo nombre de pila que la reina (Margarita), y que había abierto su establecimiento el mismo día que el rey era coronado (9 de enero de 1878). Simpatizando con él ante tantas coincidencias, el rey invitó al propietario del restaurante a asistir al día siguiente (29 de julio de 1900) a un festival atlético que su majestad iba a presidir en Monza. En pleno acto deportivo, poco tiempo después de que lel rey fuera informado de que el retraso de su invitado se debía a que había sido asesinado a balazos aquella misma noche, el anarquista Gaetano Bresci disparó sobre el monarca, matándolo.

(Gregorio Doval, El libro de los hechos insólitos, Alianza Editorial, 2004)

28.3.15

Faros

E. L. Doctorow

Escribir un libro es como conducir un coche de noche. Solo ves lo que los faros iluminan, pero puedes hacer todo el trayecto de esta manera. 

(E. L. Doctorow. En: Advice to Writers, de Jon Winokour, 2000)

24.3.15

Livor


Menfils fijó sus ojos en aquellas líneas trazadas toscamente: "Si hablas, no tardarás en morir. De tu silencio depende tu vida." Al fin, el altivo aristócrata se hubo de rendir ante la evidencia. Por unos segundos, evocó la cruel escena descrita por la muchacha, como si la hubiese presenciado, y sus facciones correctas se endurecieron hasta tornarse crueles... Luego volvióse hacia Katia, que, palidísima, había inclinado su cabeza desmayadamente sobre el respaldo del sillón, en tanto sus párpados se cerraban. El livor de las ojeras ponía unas sombras oscuras sobre los delicados pómulos, dando a su pequeño rostro un tono enfermizo.

(E. Aguilar de Rücker, Una mujer en peligro, Editorial Bruguera, 1962)

20.3.15

Los huesos de Cervantes


"Es posible que entre los fragmentos encontrados en la cripta de la iglesia de las Trinitarias se encuentren algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes".  Es posible, no seguro. A esto puede reducirse lo que dijo en conferencia de prensa el equipo investigador que ha tratado de hallar e identificar los restos del autor del Quijote. Pero esto ya lo sabíamos antes de comenzar los trabajos arqueológicos que han costado 114.000 euros. O sea: por ahora y a falta de verificación por ADN, evidencias científicas, ninguna; especulaciones, todas.
A pesar de estas lógicas cautelas, le ha faltado tiempo a la alcaldesa de Madrid para decir eufórica que el hallazgo "contribuye a la historia y a la cultura de España" y ya acaricia la idea de celebrar una misa el 23 de abril que "podría contar con las más altas personalidades del Estado". En cuanto al ministro Wert también se felicita enormemente de la noticia y espera que la tumba de Cervantes "se convierta en un lugar de peregrinaje cultural". Cómo se nota que estamos a las puertas de elecciones municipales y autonómicas y del 400 aniversario de la muerte de Cervantes..


Y es que no aprendemos. En 1911 ya pasó algo parecido. La Real Academia Española adquirió a un pintor y restaurador, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, el famoso retrato de Cervantes por Juan de Jáuregui (el que se ve en la foto). Reconocidos expertos de la época dictaminaron que ni era de Cervantes ni estaba pintado por Jáuregui. O sea, que era una falsificación. Pero de nada sirvieron los avisos. Las autoridades de turno, movidas por el patrioterismo más oportunista, necesitaban a toda costa ponerle un rostro a nuestro escritor más universal, aunque fuera falso. Ahora quieren sus huesos.