30.10.14

Juegos de salón para tiempos de crisis


En estos tiempos de corrupción, engaños, latrocinios y rapiñas varias, se impone, primero, sosiego y relajación y, a continuación, echarse unas risas. Nada mejor para alcanzar este benéfico estado que recurrir a los antiguos y divertidos juegos de salón para toda la familia y amigos. Así, por ejemplo, podemos entretenernos con el juego del "Juicio":
"Se sortea entre los jugadores a ver quién le corresponde actuar de juez. Se vuelve a sortear para escoger un acusado. Los demás jugadores serán considerados como acusadores fiscales. Se forma corro. Juez y acusado ocupan el centro.
    Dice el juez:
    -Se abre la vista. ¿Qué acusaciones pesan sobre el reo?
    Uno de los jugadores se inclina hacia él y le susurra al oído la acusación que se le antoje. Cuanto más absurda y cómica, mejor. El juez la anota en un papel que tendrá preparado para ello.
    A continuación, otro de los acusadores susurra a su vez. Y así sucesivamente, hasta haber hecho cada uno de los jugadores su acusación correspondiente.
    El acusado no habrá oído ninguna de ellas. Se habrá hablado demasiado bajo para que se entere. En las notas del juez figurará el nombre de quién acusó y de qué.
    Una vez terminadas las declaraciones, el juez dará principio a un discurso acusatorio, en el que irán incluidos los cargos hechos contra el reo. Pero, para no dar facilidades a éste, los irá citando en orden distinto a aquél en que fueron presentados. Cuando finalice su perorata, el reo toma la palabra para defenderse contra las acusaciones hechas y las irá refutando una por una. El orden que siga para hacerlo, no importa. Lo interesante es que, cuando mencione una, señale al que supone ha hecho tal acusación contra él. Si se equivoca, paga prenda. Si acierta, el acusador se convierte en acusado y ocupa el lugar del reo en el banquillo, convirtiéndose este último en acusador."
 

27.10.14

Un poema de Dylan Thomas



Hoy se cumplen los cien años del nacimiento en Swansea (Gales) del poeta Dylan Thomas.
Nada mejor para conmemorar esta efeméride que la lectura de sus poemas. Particularmente propongo la audición de uno de sus mejores poemas (y uno de mis preferidos), en la voz del propio Thomas. Se trata de la villanella en recuerdo de su padre "Do Not Go Gentle Into That Good Night", aparecida por primera vez en su poemario In Country Sleep (New Directions, Nueva York, 1952), y déjense llevar por la voz melodiosa y hechizante de este bardo moderno que fue Dylan Thomas.

25.10.14

Sueños de riolita



No es frecuente que en el título de una novela aparezca el nombre de una roca, pero Jordi Morell ha publicado la novela Islàndia. Somnis de riolita (Raig Verd Editorial, 2014) en la que se alude a una roca ígnea no muy común. El nombre de riolita deriva de la palabra griega para "flujo" y fue acuñado por el geólogo Ferdinand von Richtofen para las rocas volcánicas de composición química rica en sílice, equivalentes extrusivos del granito. Desde el punto de vista mineralógico la riolita está formada esencialmente por cuarzo, sanidina y plagioclasa, yendo su textura de vítrea a porfídica. En Islandia es relativamente abundante, tanto en los volcanes extintos como en los activos.
La novela narra las peripecias de una serie de personajes que se encuentran casualmente en Islandia y cuyos destinos acaban por entrecruzarse. Dos de ellos forman una pareja mayor, Alain profesor de geología y su esposa también geóloga, para los que el viaje a Islandia viene a culminar el sueño de sus vidas desde la lectura, en su lejana infancia, de Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne, cuyo arranque, como es sabido, se sitúa en dicha isla. Los impresionantes paisajes de Islandia, con sus glaciares y campos de lava, constituyen el escenario principal de la novela, con especial protagonismo para el volcán Snaefelljökull, la catarata de Gullfoss y las termas de  Landmannalaugar. Como dice el narrador en un momento dado refiriéndose a la pareja de geólogos: "Las maravillas que les ofrece este paraje siempre las habían imaginado pasadas por el tamiz de la ciencia, que las contextualizaba y las explicaba mediante explosiones de magma rico en silicio y cristalalizado en forma de piedras de colores." 

19.10.14

La chica de la moto


"Solo con su cuerpo y desde dentro de él como una víbora, haciendo inclinar esa motocicleta negra a un lado y a otro, entrando en la lenta línea de coches y saliendo de ella para llegar allí primero, mirando hacia el norte a través de las antiparras y dirigiéndose hacia Mount Moriah y moviendo colas de coatí frente a todos, iba Wesley Beavers, y echada contra su espalda como dormida, a horcajadas en el asiento de piel de cordero que estaba detrás de él, iba Rosacoke Mustian, que acaso fuese su muchacha y que había renunciado a mirar cara al viento y trataba de saludar con una inclinación de cabeza a cada coche triste que aparecía en la fila, y cuando él aumentó la velocidad y pasó el camión (alquilado esa tarde por el señor Isaac Alston y conducido por su peón, Sammy, que transportaba un ataúd de pino y a un muchacho negro vestido con todo lo que pudo conseguir prestado, sentado en un asiento trasero, rodeado de flores y con un pie sobre el ataúd para sujetarlo); cuando hubieron pasado también el camión, Rosacoke dijo una vez a sus espaldas "No, no" y permaneció como humillada, no pensando en nada pero con sus manos en las caderas de él para salvar la querida vida, mientras su blusa blanca se henchía tras de ella como una bandera derrotada."

(Comienzo de Una vida larga y feliz, de Reynolds Price, Editorial Sudamericana, 1969. Traducción de Roberto Bixio)
 

16.10.14

Reynolds Price


Aunque excelente escritor, Reynolds Price (1933-2011) no goza de la misma nombradía que otros escritores de su generación, tales como John Updike, Philip Roth o Don DeLillo. Price nació en Macon (Carolina del Norte) y se graduó en la universidad de Duke. En 1955 viajó a Inglaterra para estudiar literatura inglesa en el Merton College de Oxford. De vuelta a los Estados Unidos consiguió plaza de profesor en Duke, donde ejerció la docencia a lo largo de cinco décadas. Se estrenó brillantemente como narrador con la novela Una vida larga y feliz (1962), que obtuvo el premio de la Fundación Wlilliam Faulkner y una gran acogida tanto de crítica como de público. A esta siguieron más novelas, relatos, poesía, ensayos, traducciones, hasta alcanzar casi cuarenta libros. Su novela Kate Vaiden (1986) fue muy popular y obtuvo el Premio Nacional de la Crítica. Reynolds Price ha sido traducido a diecisiete idiomas.   
En su libro póstumo Midstream. An Unfinished Memoir (2012) repasa su estancia en Oxford a principios de los años sesenta, coincidiendo con la publicación de su primera novela, y recuerda su amistad con sus profesores Nevill Coghill y David Cecil, así como con el poeta Stephen Spender.  Anne Tyler, que fue alumna de Price en la Universidad de Duke, lo considera uno de las voces más importantes de la ficción sureña, y Eudora Welty dijo de él que era "el escritor más fascinante que haya ancontrado desde hace muchos años". Inexplicablemente Reynolds Price sigue inédito en España.

13.10.14

El negro del "Narcisus"


En diciembre de 1896 Joseph Conrad y su esposa Jessie (se habían casado en marzo) llegaron a Cardiff con objeto de pasar las navidades con la familia de Józef Spiridion Kliszczewski, un emigrado polaco, nacionalista y hombre de negocios que Conrad había conocido en 1885. En su residencia de Cathedral Road el autor de La locura de Almayer aprovechó para dar los últimos toques a su borrador de El negro del "Narcisus", que vería la luz en 1897. (Arthur Mee, un periodista del Western Mail de Cardiff que le hizo una entrevista -de hecho su primera entrevista en la prensa-, lo describe como "alto, oscuro y de apariencia decididamente céltica (sic)". Preguntado por la afinidad entre celtas y polacos Mr. Conrad respondió que "tienen mucho en común, siendo ambos de temperamento soñador, poético y romántico".    
Hacía muchos años que no releía esta soberbia narración sobre la vida en el mar (el subtítulo, que a menudo se omite, es precisamente "Una historia del castillo de proa"), y este verano he vuelto a leerla. De mi primera lectura recordaba sobre todo la muerte y el entierro en el mar de Jimmy, el marinero protagonista y el episodio de la tormenta. También se me quedó en la memoria la palabra "paregórico" (elexir a base de alcohol y opio usado como antidiarreico). Pero en esta reciente lectura he podido apreciar otros incidentes y matices que me habían pasado desapercibidos. Así, por ejemplo, la voz de narrador.
El narrador es un marinero, del que no se nos dice el nombre, que forma parte de la tripulación del "Narcisus", pero que a lo largo de la novela apenas interviene en la acción. Empieza contando la historia en tercera persona, sigue a partir del capítulo dos como primera persona del plural, pasa a continuación a la visión omnisciente y reaparece hacia el final como primera persona del singular. Es el momento de la arribada al puerto de Londres y el emotivo episodio de la despedida a sus compañeros en el muelle, a los que no volverá a ver. Esta deriva, cuando no violación, del punto de vista es desde luego una de las aspectos más curiosos y característicos de El negro del "Narcisus", y que hacen de esta narración una de las más importantes y sighnificativas de su primera época. 

10.10.14

Modiano



Una vez más, la Academia Sueca ha hecho pedazos las quinielas de eternos favoritos al premio Nobel de Literatura y ha galardonado al francés Patrick Modiano. A diferencia de otros años, esta vez el ganador no solo me era conocido, sino que lo he leído, y con gusto.

Entre las motivaciones del premio están el "arte de la memoria" y su evocación de "los destinos humanos más inaprensibles", que es algo vago y genérico que lo mismo sirve para un autor que para otro. (Por cierto, he leído en un diario digital muy visitado que a Modiano lo han premiado por El arte de la memoria, como si fuese un libro suyo; en otros periódicos en vez de "inaprensibles" han traducido "inasibles", "imperceptibles" e incluso "incomprensibles". O sea, lo que Josep Pla quería decir con "inaferrable").
Como anécdota personal diré que una novela suya, Exculpación, inauguró, junto a una mía, Las confesiones de un bibliófago, la colección Calpe Narrativa en 1989.

7.10.14

Billetes volando

  
  
     El hombre vigiló, con suma atención, el movimiento de la diestra de ella. Las luces de los coches proporcionaban una iluminación de aquelarre a la escena.
     -El sobre -sonrió ella, alargando la mano.
     El lo tomó.
     -Puedes contar el dinero.
     Devolvió la diestra con mucha naturalidad a la gabardina en la que envolvía su cuerpo bien formado. El hombre no dejó de vigilarla, mientras contaba los billetes. De pronto, la gabardina se puso a escupir plomo.
     Tres disparos rompieron el silencio de la noche, brotando del bolsillo derecho de la prenda con la que se cubría ella. El hombre gritó cuando sintió las balas morder sus carnes, lanzó al aire el sobre y los billetes, y él trastabilleó durante unos segundos para luego derrumbarse, muerto. Algunos billetes de mil fueron más lentos que él, y continuaron volando, sobre su cuerpo.

(Albert Rosbund, Te quiero... muerta, Editorial Bruguera, Colección Punto Rojo, 1979)