22.4.17

Reglas de lecura

Ralph Waldo Emerson (1803-1882)

Así pues, las tres reglas prácticas de lectura que ofrezco son: 1) Nunca leas un libro que no tenga un año. 2) Nunca leas un libro si no tiene fama. 3) Nunca leas un libro si no te gusta.

(Ralph Waldo Emerson, Books).

19.4.17

Matar: grados de dificultad


"Cuando se mata a un hombre no es difícil matar el segundo. El tercero ya es fácil."

(John Payne en Filón de plata, 1954, de Allan Dwan. Guion de Karen DeWolfe).

15.4.17

Velázquez Riera


Roberto Velázquez Riera fue un periodista, conocido por el pseudónimo de "Robín". En los años sesenta del pasado siglo dirigió el diario ovetense "La Voz de Asturias". Además de su labor periodística "Robín" fue un popular comentarista de radio y conferenciante. Destacó como comediógrafo,. Entre sus títulos: Parador nocturno, Pasaje para la felicidad y La noche humillada. Con su obra La cárcel de tedio llegó a finalista del Premio Lope de Vega.
Velázquez Riera también escribió novela, siendo Una calle en el Infierno su título más conocido. Dicha obra ganó el Premio Aramo y fue publicada en Oviedo por el editor Richard Grandío en 1962. La novela es una especie de Belle de jour, de Joseph Kessel. Julia, la protagonista, es una mujer que pertenece a una familia muy conservadora, extraordinariamente recatada y con novio formal al que no permite el más mínimo desahogo. De noche, sin embargo, se transforma en otra mujer, se maquilla, se viste llamativamente y se adentra en el Infierno, el barrio de peor reputación de la ciudad. Allí se convierte en la amante de "El Tigre", el rey de los bajos fondos.
La escritura de Roberto Velázquez Riera es ágil y funcional, y capta muy eficazmente los dos ambientes por los que transita la novela: el canalla y el de la pequeña burguesía. Al principio de la narración Julia se dice a sí imisma: "Tú naces y mueres todas las noches. Al amanacer no existirás. Eres hija de la oscuridad de la conciencia. Te agitas en un túnel negro." 

12.4.17

Un poema de Lowell

Robert Lowell (1917-1977)

RED DE PESCA

Cualquier cosa clara que nos ciega de sorpresa,
tus silencios vagabundos y resplandecientes descubrimientos,
delfín liberado para capturar el parpadeante pescado...
diciendo demasiado poco, después demasiado.
Los poetas mueren adolescentes, su ritmo les embalsama,
las voces arquetípicas cantan desafinadas;
el viejo actor no puede leer a sus amigos,
y no obstante se lee a sí mismo en voz alta,
el genio mata con su zumbido al auditorio,
la línea ha de terminar.
Y aún así mi corazón se alza, sé que he alegrado una vida
anudando, deshaciendo una red de cuerda embreada;
la red colgará de la pared cuando los pescados hayan sido
          comidos,
clavada como bronce indescifrable, el futuro sin futuro.

(Robert Lowell. Antología, Visor Libros, 1982. Traducción de Antonio Resines)

8.4.17

París



“Como cualquier otra urbe, París ya no tiene nada de especial: ahí está su historia llena de héroes y delatores, sus recuerdos y sus novelas, sus canciones y sus poetas, sus zapatos de tacón y su miseria, su arte, sus cafés, sus patios y esa melé de medio mundo que pulula entre la arrogancia silenciosa de los ciudadanos más antiguos y el lujo que los sostiene. Pero apenas quedan ya parisinos que expliquen al visitante esta ciudad: solo resta ponerse una lente en cada ojo, desenfocar lo mirado e imaginar otros trazos y otros tactos para las calles y sus edificios, los muelles y gabarras, los parques y sus mujeres –quizás algunos hombres- y, sobre todo, entender el aire bruno que la envuelve bajo sus tejados, ese extenso lago de zinc, en días de frío que saben a mujer sola y a canción triste de Montmartre o a tango aún por escribir.”

(Javier Lasheras, Las mujeres de la calle Luna. LXIII Premio de Novela Ateneo Ciudad de Valladolid. Algaida, 2017).

4.4.17

Basura podrida


Salió un golpe seco, demoledor. Y Murray emitió un leve gruñido a la vez que sus músculos se aflojaban e iniciaba la caída, dejando escapar la pistola con que había estado amenazando a la pelirroja.
Me apresuré a aferrar a Murray para evitar su caída. Aunque yo no ignoraba que la basura estaba mejor en el suelo. Y eso era el abogado, basura podrida, de lo más podrido que yo había visto jamás.

(Alf  Regaldie, Operación chantaje. Colección "Servicio Secreto", Editorial Bruguera, 1976).