25.9.16

El toro de fuego



El toro de fuego
(Ilustración de José Mª Iribarren)

Retablo de curiosidades (Zaragoza, 1940), del escritor y folklorista navarro José María Iribarren, es una "zambullida en el alma popular", llena de curiosas y eruditas referencias acerca de los usos y costumbres de su tierra natal. En el capítulo de "Capeas y corridas" señala algunas fiestas antiguas: "Leyendo a Ignacio Baleztena ("Premín de Iruña"), me enteré de que en los siglos XVII y XVIII el llamado toro de fuego era un toro de carne y hueso, aparejado con una manta toda erizada de cohetes, troneras y fuegos de artificio que construían los güeteros de Pamplona. Este toro infernal, que parecía salido de los antros de Plutón, era toreado por los mozos al final de la corrida de San Fermín, ya de noche."
Más adelante Iribarren se hace eco de una cita del sacerdote gascón Joseph Branet, que residió en Tudela durante el año 1797: "Branet consigna en sus Memorias que, el día de Santa Ana de aquel año, las Capuchinas y las monjas de la Enseñanza hicieron correr una ternera por el interior de sus conventos respectivos, de modo que no hubo comunión al día siguiente aun cuando era de regla." Y anota a pie de página: En la Enciclopedia Espasa (artículo TOROS) puede leerse que "con motivo de la canonización de Santa Teresa de Jesús, se corrieron toros dentro de la catedral de Palencia".
Algo hemos mejorado.

21.9.16

Barrera de ploma


Los apaches ya se hallaban próximos a los carros cuando Leonard disparó, derribando a uno de los atacantes. Los defensores ya estaban de acuerdo en su forma de disparar; los proyectiles debían cruzar continuamente el espacio, en busca de un cuerpo donde incrustarse. De esta forma se formaba una barrera de plomo difícil de ser salvada.

(Orland Garr, Asalto apache. Colección Kansas, Editorial Bruiguera, 1976)

16.9.16

Deshabitados

Henri-François Rey (1920-1987)

Marchan los dos hacia su planeta muerto. Muerto desde hace millones de años luz.Tendrán sueños de planeta muerto. Muerto, desierto y frío. Tendrán sueños de planeta muerto y se contarán en sueños historias de planeta muerto. Están deshabitados, desérticos (...) Deshabitados, y por la noche de las noches. Deshabitados, y por toda la eternidad. Bien protegidos en su soledad incomunicable. Y, sin embago, tan semejantes a millones de otros cuerpos en busca de su alma. Y cansados de buscarla interminablemente. Y, sin embargo, tan semejantes a millones de ojos vacíos y de movimientos mecánicos. Tan semejantes a esas muchedumbres terribles que miran con millones de ojos muertos el espectáculo incomprensible para ellos de un mundo que vive y que existe.

(Henri-François Rey, Los organillos. Traducción de Alfredo Crespo. Ediciones G.P. 1964).

12.9.16

Pìanos mecánicos


De Los organillos, de Henri-François Rey, publicada a principios de los años sesenta, recordaba más su versión cinematográfica, titulada Los pianos mecánicos como el original francés, que la propia novela. Yo estaba en Cadaqués el verano en que se rodó la película, y tuve la ocasión de ver de cerca a dos de sus intérpretes más conocidos: James Mason y Hardy Krüger. La protagonista femenina era Melina Mercouri, pero a ella no tuve la suerte de verla. El filme lo dirigió Juan Antonio Bardem y, aunnque no es una de sus mejores películas, sí es una de sus producciones internacionales de más éxito comercial.


A Henri-François Rey, que pasaba largas temporadas en Cadaqués (Caldeya en la ficción), también lo  tenía visto por el bar Marítim o el café Melitón (título, por cierto, de su última novela). En su momento la novela fue un éxito de ventas y de crítica (llegó a finalista del Goncourt y ganó el Interallié).Leída al cabo de los años puedo asegurar que no solo se sostiene muy bien narrativamente sino que constituye un documento de época, una foto fija de lo que, para algunas personas, sonre todo escritores y pintores, supuso aquel pequeño enclave turístico de la Costa Brava, en vías de convertirse en una especie de Sain-Tropez catalàn y parada obligada para los hippies: un venero para la isnpiración artística, un lugar mágico de creación y un paisaje mítico aurelolado por la lavanguardia surrealista de los Dalí, García Lorca, Buñuel o Marcel Duchamp..  

8.9.16

Gracia Noriega


José Ignacio Gracia Noriega (1945-2016)


En estos calurosos primeros días de septiembre me ha dejado helado la noticia del fallecimiento del escritor y amigo José Ignacio Gracia Noriega. Nos conocimos en Oviedo a finales de los años setenta, en el círculo literario en torno a la revista Los Cuadernos del Norte, dirigida por Juan Cueto, de la que era asiduo colaborador. Cuando en 1980 me decidí a publicar mi primer libro de relatos, Celebración de la impostura, él fue uno de los primeros en hacerme una critica "alabanciosa" (que diría el innombrable Zunzunegui), en este caso en Radio Asturias, creo recordar.
Era un lector formidable y un gran conversador. Solíamos divertirnos hablando de escritores olvidados que ambos habíamos leído. Cuando se fue a vivir a Llanes -donde había nacido- y más tarde a Sevares, dejé de verle, aunque manteníamos contacto esporádico por carta. Fue muy prolífico, escribió unos cuarenta libros y miles de artículos en la prensa, Hubo un tiempo en que raro era el día que no aparecía un artículo suyo en "La Nueva España". De su obra de ficción me quedo tal vez con su novela El viaje del obispo de Abisinia a los santuarios de la Cristiandad, que obtuvo en 1986 el premio "Tigre Juan". Al pacecer deja mucha obra inédita, narraciones y ensayos que, de publicarse, seguro habrán de corrobor lo que siempre fue: un escritor de fuste..

4.9.16

Verano

Cesare Pavese (1908-1950)

Alguna vez pensaba que aquel verano no se acabaría nunca y.al mismo tiempo, que había que apresurarse a disfrutarlo, porque, cuando cambiara la estación, pasaría alguna cosa.

(Cesare Pavese, El bello verano)