21.12.14

Carbón bajo el mar

Instalaciones de la antigua Real Compañía Asturiana
 de Minas en Arnao (Castrillón, Asturias)

En la película Jandro (Julio Coll, 1964) una familia de mineros asturianos, los Ordieres, está convencida de que bajo el mar hay carbón de primera calidad. No es ningún invento ni fantasía; de hecho en la antigua mina de carbón de Arnao, propiedad de la Real Compañía Asturiana de Minas y en explotación desde 1834 a 1915, todavía se puede ver la galería donde las capas carboníferas se adentran bajo el mar.
Me he acordado de esta película leyendo Todo aquello que una tarde murió con las bicicletas (2013), espléndida novela, de fondo autobiográfico, de la escritora mallorquina Llucia Ramis. En el libro, Ramis cuenta la historia de varios miembros de su familia materna de origen belga -los Nagelmacker, en la ficción-, ligada a la citada compañía minera -en la novela Real Compañía Transmontana de Minas, primero, y Transmontana de Zinc, después-  a lo largo de más de un siglo. Arnao es aquí  Arrero: "Las minas de Arrero estaban construidas bajo el Cantábrico, y a principios de siglo se detectaron las primeras filtraciones de agua que ponían en peligro el negocio, las instalaciones y la vida de los trabajadores, por este orden de importancia según los empresarios."
Uno de sus antepasados, Jules Nagelmacker, paseando un día a caballo por senderos de la costa, pierde el equilibrio, cae y se da de bruces contra una piedra. Ingeniero de profesión, posee suficientes nociones de geología como para saber que la piedra sobre la que ha caído es blenda acaramelada; es decir, sulfuro de zinc. Por su cabeza pasa la idea de hacer una fundición; lo que, una vez construida, cambiará el rumbo de la empresa, y de su vida.

17.12.14

Cuando las balas muerden carne


   

El transportista Dewey se encogió de hombros cuando el forastero, que era alto y delgado, con unos movimientos que denotaban fuerza y agilidad, preguntó:
     - ¿Cuándo hemos de volver a desenfundar?
     - Cuando las balas puedan morder carne.
     - ¿Y quién ha de determinarlo?
     - El sentido común.
     - ¡Qué bien hablas! Y dime, ¿dispararás con los dos revólveres?
     - No, solo con uno: el derecho.
     - ¡Pues mira lo que me dice el sentido común!
     El forastero desenfundó el revólver.
     El trasnsportista también, haciéndolo cuando el ayudante de mayoral parecía estar decidido a ayudar a su improvisado colaborador.
     Del revólver de Dewey salieron los colores más vivos y hermosos, acompañados de un abejorro que rompió huesos, cortó tendones y rasgó tejidos del forastero, el cual quedó con la boca abierta enteramente y el cuerpo encorvado.

(Meadow Castle, 48 horas en la picota. Colección "Colorado", Editorial Bruguera, 1967)

14.12.14

El falso nuncio


Fue un hombre en estos reinos del Andalucía, natural de Huelva, de baja suerte, hijo de un cardador, que se llamaba Buitrago, a quien llamaron Elmicio, persona por este nombre conocido asaz, de fisonomía y figura rústica, de una caraza ancha y abobada (...) Dio en contrahacer y falsear bulas del Papa, y las firmas públicas y rúbricas de sus datarios; hácese Nuncio apostólico, y sabido que allá no lo había, entra a serlo en Portugal; despacha sus correos y aposentadores, y a fama del título busca dineros prestados...
Así quedó allí el invencionero donde estuvo dos años; puso en orden y concierto lo eclesiástico; reformó las religiones; hiço hacer al Rey monasterios y grandes y buenas obras pías; puso en aquel reino el Santo Oficio de la Inquisición; nadie administró como él su legacía; nadie la impetró tan mal (...) y pienso yo que muchos personajes andan entre nosotros falsos que por la autoridad de sus oficios nadie les examina los títulos.
Al cabo él fue preso, y sus Oficiales, que también vivían engañados, dados por libres y el descubridor solo muy mal açotado, que murió de los açotes, y el falso nuncio echado a galeras perpetuas, donde yo le vi en la galera capitana del príncipe.

(Luis Zapata de Chaves, Miscelánea (selección). Editorial Voluntad, Madrid, 1926) 

10.12.14

La palabrera


    En el taller, sobre una tarima de superficie rombal, reposaba majestuosa La Máquina de la Ilusión y el Albedrío, que era así como María Salesa y él decidieron llamar al invento; bien es cierto que, como suele suceder con esos padres melindrosos que deciden bautizar pomposamente a su hijo con tres o más nombres para concederle un aura de distinción que le acompañe de por vida, total para terminar llamándolo con un hipocarítico o un apodo del tipo Toto, Cary, Nené, Toni o La Bizquita, a La Máquina de la Ilusión y el Albedrío terminaron por llamarla, y así lo hacía todo el mundo, La Palbrera sin más (...).
    Ay, La Palabrera..., ese invento de Verbo Paulatino; esto es, máquina lexicográfica capaz de destilar significados y valores semánticos para, a partir de dicha elaboración, indagar y abrir nuevos caminos que llevaran al hallazgo rápido y cómodo de un vocablo concreto, por regla general bien escondido en el diccionario, y no digamos en la memoria de los usuarios del idioma. Incluso estaba preparada -ya es el no va más- para la lixiviación de las palabras, siendo capaz, una vez tomadas éstas, de separar sus partes esenciales, dejando a un lado las partes solubles y a otro las insolubles.

(Fernando Fonseca, Apabullante silencio extranjero. Pez de Plata, 2014)

6.12.14

El río del tiempo


Tony Taylor (n. 1928) es un geólogo inglés, especialista en granito de los grandes batolitos. Trabajó en el Museo Británico y ha enseñado en universidades del Reino Unido y Australia, donde reside. Retirado desde hace tiempo de su profesión, con más de ochenta años ha escrito un libro, Fishing the River of Time (2013), que compagina su afición por la pesca con su amor por la naturaleza.
"Siempre me han interesado los lugares salvajes y la conexión entre roca, agua y vida, pues las tres son capas ligeramente diferentes en la superficie de nuestro mundo". Y desde este punto de vista escribe el libro en cuestión, una meditación sobre la naturaleza y la vida. En torno a su cabaña en Meade, al borde del lago Cowichan, en la isla de Vancouver, Taylor nos habla de pesca, sobre todo la del salmón, pero también del paisaje, de geología, de historias del lugar, de sus conversaciones con su nieto Ned...
Dylan Thomas dijo en cierta ocasión que los dos mejores escritores en prosa eran Arthur Ransome y George Orwell; probablemente, según él, porque a ambos les gustaba la pesca. (Orwell sacó su pseudónimo de su río favorito; también Ransome solía ir a pescar al río Orwell). Con Fishing the River of Time Tony Taylor se suma a otros autores que han hecho buena literatura del arte de la pesca, desde Izaak Walton a Eric Taverner. Fue este último quien dijo que la pesca no consiste primariamente en capturar peces, sino en contemplar el agua del río. El río del tiempo.

3.12.14

Débil memoria




La gente se había enterado de que la tía Sam se hospedaba en nuestra casa y su fama en la región hizo que llegara un caudal incesante de visitantes, mucha más gente de la que yo había visto desde el funeral de mi abuelo (...).

    La tía Sam demostró una gran paciencia con estos visitantes, que casi siempre eran desconocidos. A algunos los había tratado muchos años atrás y los saludó con cálido afecto. Otros le dijeron que estaban unidos a ella por un vínculo tan tenue como remoto, y ella nunca los contradijo, aunque tampoco fingió acordarse.
    -Mira, cariño -decía-, espero que me perdones, pero no logro acordarme. Mi memoria se ha vuelto más debil que un pedo de mariposa.

(Fred Chappell, Me voy con vosotros para siempre. Libros del Asteroide, 2008. Traducción de Eduardo Jordá) 

29.11.14

Las Cartas de Feijoo


Ayer se clausuró en Oviedo el III Simposio Internacional Con la razón y la experiencia: Feijoo, 250 años después, organizado por el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII. En el  simposio participaron más de cincuenta especialistas procedentes de una treintena de universidades de ocho países, los cuales analizaron los múltiples aspectos de la obra de Feijoo (literarios, científicos, filosófícos, etc). Dentro de los actos programados tuvo lugar la presentacióin del primer tomo de las Cartas eruditas y curiosas, de Benito Jerónimo Feijoo, a cargo de D. Francisco Aguilar Piñal.
Las Cartas (1742-1760, 5 vol) son junto al Teatro crítico universal la obra cumbre del P. Feijoo, y en cierta medida viene a ser su continuación por vía "epistolar". Aunque los objetivos y líneas temáticas son similares en ambas obras, en las Cartas se observan, entre otros rasgos, y como se desprende del extenso y documentado "Estudio introductorio" hecho por Inmaculada Urzainqui, el superior espacio concedido a proponer a gobernantes y autoridades medidas de política social y cultural que favorezcan el progreso del país, así como una mayor preocupación por orientar el sentido moral de sus lectores.   
La publicación de esta obra se enmarca dentro del proyecto de las Obras completas del P. Feijoo que desde hace tiempo viene llevando a cabo el IFES.XVIII, centro que, con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y la editorial KRK, ha publicado el presente volumen. La edición crítica ha corrido a cargo de Inmaculada Urzainqui y Eduardo San José, habiendo tenido como colaboradores a Víctor Álvarez Antuña, Pedro Álvarez de Miranda, Silverio Cerra Suárez (desgraciadamente fallecido hace unos meses, y a quien junto con José Miguel Caso González va dedicado este tomo) y Jorge Ordaz Gargallo.   

26.11.14

Carmina Virgili


Hace unos días murió Carmina Virgili, primera catedrática que hubo en España de su especialidad (Estratigrafía). Cuando yo estudiaba Geológicas en Barcelona ella estaba en la Universidad de Oviedo; luego, cuando yo me fui a Oviedo, ella ya se había ido a Madrid. Más tarde llegué a conocerla, en una lectura de tesis. Como todo estudiante de geología de entonces, hube de consultar más de una vez su fundamental monografía El Triásico de los Catalánides (1958), que había sido su tesis doctoral.
Hace unos años mantuve con ella una breve y amable correspondencia a propósito de la estancia de Charles Lyell en España, cuando preparaba su libro Lyell. El fin de los mitos geológicos (2003). Para entonces estaba ya jubilada y dedicaba sus esfuerzos a la historia de la geología. En su faceta pública Virgili fue Secretaria de Estado de Universidades e Investigación con el primer gobierno socialista, presidenta de la Fundación Pablo Iglesias y senadora por Barcelona.
La esquela publicada en La Vanguardia dice así:

"CARMINA VIRGILI RODON. Geóloga. Nacida en Barcelona, el 19 de junio de 1927, ha muerto en Barcelona, el 21 de noviembre de 2014. Se va agradecida de los años que ha vivido y del afecto que siempre ha encontrado en sus amigos, compañeros, alumnos, colegas y familiares. Se despide de los que quedan y espera, de alguna manera, encontrar a los que no están. No se celebra entierro, porque ha hecho donación de su cuerpo a la Facultad de Medicina."

Descanse en paz.