30.7.16

Descanso

Este blog se toma un descanso en el mes de agosto.
Volveremos en septiembre.
Hasta entonces, buen verano a todos.

26.7.16

La domadora de pulgas

La domadora de pulgas
(Fotografía: Centelles)

Entre los prestigitadores, adivinos, etc., se halla una caseta de madera que, en vez de puertas, tiene grandes cortinas rojas. Unas escaleras la separan del suelo, como todo el conjunto de esa zona que se halla sobre una extensa tarima. Se levantan  las cortinas y aparece una mujer vestida con maillot; aunque frisará en los cuarenta y cinco años, tiene un aspecto seductor y su cuerpo una forma armoniosa y plena que empieza a parecer demasiado maciza. La semejanza de esa mujer con una walkyria, permite suponer que se tratará de una domadora de animales peligrosos, leones, panteras, osos... Sin embargo, no es así, y la dama del maillot amaestra pulgas. Estas, al conjuro de  su voz, surgen de una cajita de cartón; llevan vestidos de papel de seda de diferentes colores. Andan, saltan, arrastran carritos dorados hechos de la hoja metálica más etérea, incluso bailan. Y cada uno de esos insectos tiene nombre propio por el cual es llamado cuando se trata de ponerlo en escena y concentrar la atención sobre él.

(Juan Eduardo Cirlot, Ferias y atracciones, Eitorial Argos, Barcelona, 1950)

22.7.16

Puntos de vista


En un ensayo incluido en Men of Letters (1927) Philip Guedalla divide la obra de Henry James en tres grandes "reinados": James I, James II y el Viejo Pretendiente. Los más fanáticos jacobitas sienten una predilección especial, casi morbosa, por el viejo pretendiente al trono, que correponde a su etapa creativa terminal, es decir la de sus novelas más largas y complejas, tales como Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904). Es aquí donde los expertos jamesianos hincan con más voracidad y delectación sus afilados dientes críticos, siguiendo el principio según el cual cuanto más alambicada y ambigua sea la obra, mejor para sus intereses académicos y eruditos. Un ejemplo: Ian Watt publicó un artículo entero tratando de desentrañar el primer párrafo de Los embajadores (reimpreso en James's The Amabassadors, ed. S.P. Rosenblaum, 1964).
Una cosa es cierta: Henry James es uno de los grandes técnicos en narrativa de ficción. Se podría hacer un curso completo de escritura creativa con el solo apoyo de sus narraciones y novelas. De hecho, uno de los manuales clásicos sobre técnicas de la escritura, The Craft of Fiction (1921) de Percy Lubbock, se basa en las técnicas desplegadas por el autor de Los europeos. El mismo James se preocupó de teorizar sobre las mismas en los prefacios a sus novelas, reunidos póstumamente en El arte de la novela (1934).
James es conocido por su maestría en el empleo de los "puntos de vista" narrativos, en especial por el llamado "punto de vista limitado", en el que el narrador cuenta la historia en tercera persona, pero dentro de los confines de su experiencia. A este innominado "personaje" le llama James el "foco" o el "centro de consciencia". También muestra su pericia, sobre todo en cuentos y nouvelles, con el denominado narrador "falible" o poco fiable, cuya opinión o relato de los hechos no siempre se corresponde con las opiniones implícitas y normas manifestadas por el autor. ¿Lo que cuenta es lo que realmente sucede? ¿Hasta qué punto nos podemos fiar del narrador? ¿El narrador y el autor son lo mismo? No es de extrañar que Henry James continúe siendo materia de análisis literario.

18.7.16

Dinero y remordimientos


Lloyd Nolan. ¿Por qué vuelves a esta cacería?
Stewart Granger: Por dinero.
L.N.: Ese dinero te traerá remordimientos.
S.G.: Remordimientos ya tengo. Lo que no tengo es dinero.

(La última cacería, de Richard Brooks, 1956. Guion de R. Brooks según la novela de Milton Lott).

13.7.16

Apreciaciones

Pedro Ugalde (1946-2013) en la biblioteca
de su casa de Barcelona.

Sabía que Pedro Ugalde salía mencionado en uno de los diarios de Gil de Biedma porque el mismo Ugalde me lo había comentado cuando la agencia Balcells le envió una copia del mismo por si tenía alguna objeción o reparo que hacer. Esto fue hace años, después de la muerte de Gil, pero la publicación del diario de marras no ha visto la luz hasta hace poco (Jaime Gil de Biedma, Diarios, 1956-1985, Lumen, 2015. Edición de Andreu Jaume).
Ugalde apaerece citado en el diario de 1978, como uno de los componentes de una velada en casa de Gil de Biedma, con cena incluida, entre los que también figuraban su compañero Josep Maderrn y José Luis Prieto ("el asturianíto alevín de poeta a quien conocimos el pasado septiembre"). Entre otras cosas escribe:
"Ugalde es un espléndido poeta y, además, la encarnación misma de la imagen romántica del poeta, de un modo tan exacto  que bordea casi la irrealidad." Poco más adelante insiste otra vez: "Le admiro muchísmo, a la vez que me produce una cierta sensación de irrealidad." Comparto la valoración de Ugalde como un espléndido poeta (desde luego muchísmo menos conocido de lo que merece), pero discrepo de la apreciación de su carácter "romántico" hasta casi la "irrealidad".
Es curioso cómo personas a las que crees conocer (y a Pedro le conocía desde que éramos compañeros en el colegio), pueden ser vistas por otras con ángulos totalmente diferentes. Todos tenemos múltiples facetas más o menos escondidas, y cada uno ve en los otros aquellas que le parecen más evidentes. Seguramente Gil de Biedma viera en Ugalde aspectos de su personalidad que yo nunca nunca llegué a pecibir. La naturaleza humana es muy compleja y cada persona es un mundo por descubrir.. 

10.7.16

Un poema de Guache


LA ÚLTIMA VEZ

Huyó en plena noche.
Debajo de la cama
las termitas
continuaron su labor.

(Poema e ilustración de Ángel Guache, en: Presencias, Biblioteca Popular Asturiana/Galería Tassili, Oviedo, 1979)