30.1.15

Consejo para los tiempos que corren




Gastar cuando sea menester, y ahorrar, o Estrechar los gastos, en los demás tiempos.

(Antoni Fiter i Rossell, Manual Digest. de las Valls neutras de Andorra, 1748. Trad. J.O.)

26.1.15

Un poema de Labra



Nunca sabrás lo que te quise.

Nunca sabré lo que me odiaste.

Nuestro destino fue no saber nada,

salvo que las cenizas digan lo contrario.


(Ricardo Labra, Hernán Cortés nº 10. Ediciones Trea, 2014)

22.1.15

Josep Pla: días de enero de 1956


Sabemos ahora por su diario, recogido en La vida lenta. Notas para tres diarios (1956, 1957, 1964) (Editorial Destino, 2014), lo que Josep Pla hacía, por ejemplo, en enero de hace cincuenta y nueve años. Se acuesta tarde se levanta tarde.Trabaja en dos obras a la vez, Viatge a Catalunya y Barcelona y escribe los artículos semanales para Destino. Por las noches, en la cama, lee el Diccionario filosófico de Voltaire, la Vida de Johnson de Boswell, el Bismarck de Banville, y revistas como New Yorker, Il Borghese o Le Figaro Littéraire.
Invierno duro. Fuera sopla la tramontana y dentro, en el mas de Llofriu, hace un frío glacial (10º en la sala). La muerte de su viejo amigo Manuel Brunet le afecta. Baja a Barcelona en una ocasión, se ve con el editor Vergés y con Vicens Vives. La situación política le asquea ("El peor mal que ha hecho Franco es haber instaurado y fomentado, para mantenerse, la inmoralidad en España").
Las cenas suele hacerlas en Palafrugell, en el restaurante Cal Miquel, con sus amigos. Tertulia hasta la madrugada. Bebe demasiado. ("El acohol de ayer me ha hecho pasar una noche de excitación sensual y mental"). Tiende a deprimirse ("Qué vida aburrida y extraña. Es un suicidio lento pero asegurado"). Hay días que no se levanta de la cama. Escribir le fatiga. Leer le fatiga. "Me hago viejo", escribe (y no ha cumplido los sesenta años).    

19.1.15

Sabiéndose muerto




    Cuando  Larry Baxter entreabrió los ojos le parecía que había trancurrido toda una eternidad. Los cerró al instante. Dominado por el dolor. Tenía dificultades al respirar.

    Un lacerante dolor recorría su costado izquierdo.
    Experimentó un súbito frescor en el rostro.
    Como un bálsamo.
    Volvió a abrir trabajosamente los ojos, pero sin conseguir ver nada. Infinitas luces multicolores danzaban a su alrededor.
    Parpadeó.
    Una y otra vez.
    Las luces se fueron eclipsando.
    Y entonces se percató de que toda aquella sensación de angustia de dolor, de náuseas... eran irreales.
    Los muertos no pueden sentir nada.
    Y Larry Baxter, al abrir los ojos, comprendió que estaba muerto.


(Adam Surray, Made in Chicago. Editoral Bruguera, Colección Servicio Secreto, 1975)

16.1.15

La escritura como hobby


Defiendo esa concepción del trabajo literario como producto nacido en el tiempo libre del autor. No infravaloremos los hobbies. En un hobby se puede meter toda la pasión, la fuerza y el talento del mundo. Schliemann era un aficionado que acabó desenterrando Troya. Hay que rechazar ese menosprecio de quien da por sentado que un escritor de fin de semana, esporádico, no es de fiar. Incluso hay quen rechazar el prejuicio en sentido inverso, que posiblemente da más en el clavo: que el escritor profesionalizado, en aras de su sustento, acaba agostado, bajando la guardia, escribiendo demasiado, forzándose y perdiendo el chispazo que surge sólo cuando uno se deja sorprender (...).
Claro que hay vidas y vidas de escritor. En realidad, seamos sinceros: lo que hasta el último mono querría es escribir una novelita de cien páginas, inspirada, genial, una obra maestra, en un mes o dos, y que tuviera tanto éxito que nos hiciera ricos, pero no para dejar nuestro trabajo nutricio de mecánico o maestro y ponernos a escribir como posesos, sino para dedicarnos diez meses al año a viajar, a tomar el sol, a ver cine, a oir música y a entregarnos a una docena de hobbies con la misma pasión con que nos tomábamos antes el hobby de escribir.

(Román Piña Valls, "La trituradora de ilusiones", en: La mala puta. Réquiem por la literatura española, de Miguel Dalmau y Román Piña Valls, Sloper, Palma de Mallorca, 2014)

12.1.15

Moby Dick en Barcelona

Días pasados, hablando con mi primo y un amigo, salió a relucir un acontecimiento de mi infacia que tenía completamente olvidado: la llegada de la ballena Moby Dick a Barcelona.
He podido hallar constancia del acontecimiento en un anuncio de La Vanguardia, publicado el 28 de diciembre de 1954 (¡y no era una inocentada!).


Esta "Moby Dick" no era blanca, y estuvo expuesta, "mejoradas su presentación y conservación",  junto a la estatua de Colón, al final de las Ramblas.
No recuerdo que me llevaran a verla.
Hay registro gráfico del paso de la "ballena gigante" por Madrid seis meses antes, recogido por las cámaras del No-Do (hacer clic para ver video), sección "Pintoresco y extraño", como no podía ser menos.

8.1.15

Gil de Bedma, 25 años después.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)


Hoy se cumple un cuarto de siglo de la muerte de Jaime Gil de Biedma. Recuerdo bien el recital que dio en Oviedo, en el local de la Caja de Ahorros. Fue en los años ochenta, y lo trajo Tribuna Ciudadana. Para entonces no sospechábamos que solo unos años después su voz se apagaría para siempre.
A modo de pequeño homenaje leo en su libro El pie de la letra. Ensayos 1955-1979, uno de mis ensayos preferidos, "De mi antiguo comercio con los héroes", aquel que evoca lecturas de su infancia y empieza: "En abril de 1956, estando en Hong Kong, descubrí que el capitán Gilson me había engañado. Cenaba en casa de unos amigos de amigos, gente rica que vive en las estribaciones del Pico, en esa zona que hasta la segunda guerra mundial fue coto residencial exclusivo de la raza blanca, y cuando me llevaron a la terraza, a ver las vistas, pedí que en la la lejanía me señalasen luces de Cantón, la fabulosa ciudad de mi infancia; resultó que era imposible verlas porque Cantón está a unas setenta millas, o más, hacia el sur, y no en la costa sino río arriba. Así supe que el capitán Gilson jamás en su vida estuvo en Hong Kong."
Hoy mismo en el periódico El País, Andreu Jaume en su artículo sobre Gil de Biedma pone el acento en esta faceta no tan conocida de ensayista y crítico literario, si bien lamenta que no escribiese sobre Auden o el Don Juan de Byron (cuya traducción íntegra al castellano, por cierto, hizo para Cátedra el poeta Pedro Ugalde en 1994).  
Precisamente, el ejemplar de El pie de la letra que hoy hojeo había pertenecido a mi amigo Ugalde, también fallecido, y es uno de los que su viuda ha tenido a bien regalarme. Leo en la hoja de respeto la dedicatoria: "A Pedro Luis, que tuvo la bondad de leerse el original de este libro, con un abrazo. Jaime, Diciembre 80". Leo y los recuerdo ahora a los dos, en este día, en que desgraciadamente ya no están entre nosotros.

6.1.15

Un poema de Venancio Fortunato

Venancio Fortunato (c. 535-c. 603)


A PLACIDINA, ESPOSA DE LEONCIO, OBISPO DE BURDEOS

Recibe con benevolencia, te lo ruego, piadosa, estos dones insignificantes, tú, que en este mundo  resplandeces más que un valioso presente. A fin de que esta isla te los diese de entre las olas, el Océano lanzó con furia sus aguas. Mientras quería, anheloso, visitar aquellos paisajes marinos, una tormenta furente de la parte del Norte me desvió. A pesar de esto, para que tu generosidad se manifestase plenamente, se me ofreció en tierra lo que buscaba en el mar.

(Versión a partir de la traducción del latín al catalán de Josep Pla i Agulló, Venanci Fortunat, Poesíes, I, Fundació Bernat Metge, 1992)